Se data que las velas fueron creadas en el 500 A.C. por los Egipcios quienes usaban los sebos de los animales y fibras de palma para iluminar los templos, al igual que los chinos quienes usaban cera de abeja y los Indios que las fabricaban con cera de canela. La vela a pesar de ser un instrumento que da luz ha sido utilizada en mayor medida con fines rituales y sagrados, no se sabe quién ni cuando fue que alguien tomó la decisión de verter el contenido que genera el cuerpo de una vela sobre su piel para sentir placer pero estoy seguro que quien lo hizo no pensaba en que esta práctica se volvería famosa.
En los escritos de Donatien Alphonse François de Sade, mejor conocido como "El Marqués de Sade" se pueden leer en repetidas ocasiones el uso de las velas y la cera como un método de tortura y placer.
Actualmente la enorme cantidad de materiales con las que se pueden fabricar estas velas así como la gran gama de colores ha provocado que se convierta en un juego sexual completamente estético, dibujar los patrones sobre la piel de la víctima en cuestión es lo que lo hace entretenido para quien salpica la parafina y el dolor es lo que lo vuelve interesante para las dos partes.
No se ha perdido su connotación ritual, puesto que en todo momento hay instantes en las que los gritos de dolor si son acompañados por música crean un ambiente de belleza en una escena digna de ser contada.
Más la seguridad es importante, es por esto que se deben utilizar los instrumentos adecuados ya que de no ser así podríamos causar una herida profunda a la persona con la que jugamos, después de todo, jugamos con fuego.
El material no debe pasar de los 65°C en su punto de fusión esto ya hablando de que el dolor que se causará al caer será extremo, las parafinas son buenas para lograr esto.
Sin embargo lo más seguro son aquellos materiales que no se calientan más allá de los 45°C, la belleza de las parafinas de soja hacen de esta práctica una realidad alcanzable para aquellos que apenas comienzan o desean experimentar.
En estas fotografías Jenn experimenta el poder de dos velas que se queman a 60°C cada una, causando un dolor extremo pero tolerable para ella, el color rojo fue escogido por los dos, pero esto solo es la primera parte, ya que en su momento usaremos velas de soja que dejan un tono más estético y placentero, pero que desgraciadamente por motivos de la contingencia no podemos adquirir en este momento.
Es muy importante conocer la resistencia al dolor de tu pareja antes de usar las velas y sobre todo usarlas en uno mismo.