Este viaje tenía que ser en pareja! Definitivamente porque me siento mucho más segura con Raúl pero también porque era una actividad que ya habíamos platicado entre nosotros: apoyar a la comunidad de Puebla que ha sufrido de muchos accidentes viales en los últimos años.
Además, ¿quien se puede negar a andar en bici desnudos y acompañados de amigos?! Así que nos lanzamos a esta aventura! Donde me divertí muchísimo (eso si extrañe mi bici horrores), conocí la ciudad pedaleando y gritamos hasta que nos cansamos.
Como les conté en otro publicación, Raúl tuvo un accidente muy fuerte en bici hace como diez años, estuvo en el hospital varios días y su recuperación fue de meses. Y me sorprende su resiliencia, su capacidad de amar la bici y mostrárselo a nuestro hijo, por esto seguiremos alzando la voz en pro de los derechos ciclistas.