Increíble poder hacer yoga al desnudo en la playa, pero también es muy demandante. Afortunadamente los compañeros que participaron si tenían condición fisica y les gusto mucho la clase. Yo me quede con ganas de jugar voleybol, la verdad estaba muy cansada del viaje tan largo que hice y llegue con poca energía al campamento.
Los atardeceres son asombrosos, ojala pronto podamos regresar!