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Added 2021-06-29 18:52:39 +0000 UTC"Desde que era adolescente sentía mucho morbo por usar tangas o lencería sensual. Primero deseando ponerme las de mi hermana mayor -las cuales observaba en el tendedero de la casa-, hasta el día en que tomé valor, y me compré una, a escondidas de mis padres, y que mantenía oculta entre mi demás ropa. Cada que me la ponía, aunque fuera una virgen que sólo podía usarla en su habitación y satisfacerse con sus propios dedos, el sólo traerla me ponía al mil, haciendo mi clímax más próximo, pues la anticipación me llenaba de deseo.
Aún ahora, cada que me pongo una, mi cuerpo responde con lubricación y lujuria, pues sabe lo que le espera..."