Hemos recorrido esta pieza de distintas maneras, lo cual es bastante obvio en cualquier proceso que se desarrolla en el tiempo y está abierto a la transformación. Yiyo y yo comenzamos a soñar juntas en 2022 sobre una creación escénica de ambas. Dibujábamos sobre la pieza, hablábamos sin ningún tipo de freno y hasta llegamos a comprarnos unos patines pensando que haríamos alguna locura con ellos. Los patines a día de hoy son más un gesto, simbólico, que cualquier otra cosa. Los objetos, los cuerpos objeto y los movimientos se han apoderado de nuestros cuerpos. Las palabras se han desvanecido hasta solo nombrar lo literal, lo metaescénico, lo que está y se observa. Muchos materiales que se acumulan y se repiten y dejan de repetirse. Esto solo ha empezado pero la incertidumbre es más manejable cuando alguien te da la mano.
El yo, el tú y los seísmos en el Auditorio de Tenerife. Diez días de residencia artística en La Salita, gracias a Laboratorio de Artes Vivas de Canarias.