Apuntes sobre Hechicería III: La Consulta Oracular en la Práctica Mágica
Added 2021-11-07 16:00:05 +0000 UTC¡Buenas tardes a todos! Aprovechando que quería estructurar un poco mi experiencia con este tema que tengo desperdigado aquí y allá en mis diarios y grimorios, hoy he decidido hablaros un poco de una actividad optativa que podemos llevar a cabo cuando deseemos hacer magia que personalmente encuentro muy recomendable: la consulta oracular.
Cuando hablamos de consulta oracular, nos referimos esencialmente al uso de técnicas o sistemas adivinatorios que, en este contexto en concreto, nos ayuden a optimizar la realización y el resultado de un hechizo o práctica ritual. Esta resulta una herramienta muy útil tanto en la fase previa a la práctica como en la fase posterior y, como es habitual en la adivinación, nos ayudará a comprobar y considerar aquellos aspectos que de primeras no están en nuestro conocimiento consciente, pudiendo así tener una visión más amplia de todo lo que debemos tener en cuenta.
¿Qué sistemas adivinatorios son entonces los mejores en este tipo de trabajos? Aunque en muchos casos abogo más por poner en práctica nuestra percepción intuitiva sin herramientas externas por el mero hecho de aprender a desarrollarla, en este caso recomiendo eminentemente ser prácticos porque buscamos un resultado muy concreto. La percepción intuitiva sin herramientas y los sistemas más libres como el scrying, la mediumnidad, el pathworking, etc. pueden ser algo más confusos, vagos y equívocos si no los dominamos o si simplemente no tenemos el día muy afinado, así que por este motivo yo utilizo para esto los sistemas que dan mayor soporte físico a la intuición, esencialmente el tarot. En este contexto práctico buscamos una información muy clara y literal, así que contra más fácil nos ponga el sistema entender con nitidez y seguridad, mejor. Otras opciones interesantes pueden ser las runas, otros oráculos en formato cartas, el bone reading o incluso el péndulo, pero en este último las respuestas limitadas a sí/no nos pueden restar matices e información interesante. Sin embargo, al final, lo importante es que elijamos el sistema con el que nos sintamos más cómodos a nivel personal, con lo que esto son solo propuestas.
Por otro lado, encuentro relevante resaltar que usemos el sistema que usemos, es importante que ritualicemos el contexto de su uso. Para mi (y esto es una simple opinión) no tiene sentido ponernos a sacar cartas espontáneamente sin habernos centrado y haber abierto un espacio mágico en que la otredad se pueda manifestar a través del oráculo. No es necesario un gran rito con velas, inciensos, invocaciones y media hora de meditación previa para realizar la consulta (aunque desde luego, es genial si lo hacemos así, y en consultas importantes yo abogo por ello), pero sí al menos hacer algo que separe ese momento de nuestra rutina mundana y de la dinámica física y mental que traíamos antes de disponernos a practicar. Unas respiraciones profundas, concentrarnos, meditar unos instantes... En mi experiencia, aunque a veces usemos la adivinación de forma más espontánea que otras prácticas mágicas, contra más ritualicemos su uso y más en conexión espiritual estemos, más fiables serán los resultados y más nítida la comunicación.
Así que dicho esto, a lo largo de este artículo vamos a contemplar cómo, cuándo y con qué fin podemos realizar diversas prácticas oraculares al realizar un hechizo o ritual y os propondré aquellas tiradas o planteamientos que a mi me vienen bien.
ADIVINACIÓN PREVIA A LA PRÁCTICA
Un primer aspecto en el que considero muy útil la adivinación es para ver con un poco de objetividad si es buena idea o no que llevemos a cabo el hechizo y movamos los hilos del destino que queremos mover. Ya sabemos cómo es esto del efecto mariposa, y a veces con un pequeño acto podemos generar unas consecuencias totalmente fuera de nuestra previsión. No siempre tenemos las mejores ideas y en ocasiones nos podemos dejar llevar por emociones e impulsos actuando de formas que con la cabeza fría y desde la distancia no actuaríamos. Así que ¿es una buena idea que lleve a cabo el hechizo? ¿Qué consecuencias tendrá para las personas afectadas? ¿Qué consecuencias tendrá para mi? Además, si tras preguntar obtenemos confirmación de que la idea es buena y las consecuencias controladas, nos dará mucha seguridad y ánimo para hacer el hechizo, y si la respuesta es negativa nos dará la oportunidad de reflexionar sobre nuestras motivaciones, necesidades y las consecuencias de nuestros actos antes de meter la pata, así como de valorar si estamos dispuestos a pagar el precio que se plantea.
En segundo lugar, y definiendo un poco más esta pregunta inicial, deberemos considerar que por muy justificada que esté nuestra práctica, a veces la situación no será la mejor para llevarla a cabo. Yo suelo considerar importante conseguir una visión general del panorama indagando en tres aspectos: cuál es la situación del sujeto emisor (el mago), del sujeto receptor (el objeto, persona, situación que busquemos afectar) y de la situación (el entorno, el contexto, el setting). Cualquiera de estos tres aspectos, si es desfavorable, puede afectar enormemente a la eficacia del hechizo o la viabilidad del ritual. Necesitaremos conocer cómo van a reaccionar, si los tres están receptivos a lo que vamos a buscar generar y, en el caso de que no lo estén totalmente, conocer cuáles son los obstáculos, puntos débiles o impedimentos para poderlos sortear o adaptarnos a ellos.
En tercer lugar, y sobretodo cuando el hechizo es para cambiar alguna situación personal, al indagar sobre el sujeto emisor (nosotros) y receptor (que usualmente será también nosotros o una situación personal nuestra) es importante ahondar en nuestro propio inconsciente para comprobar que de verdad estemos preparados para generar ese cambio, comprendamos nuestras motivaciones y estemos en un buen lugar mental para hacer el trabajo. Para esto suele venir bien dedicar unas horas al trabajo de sombra tanto reflexivo como con la ayuda de nuestro método adivinatorio. Al final, cualquier cambio que generemos vendrá de nosotros, y por ello conocer nuestro estado interno (el llamado set), y lo que a raíz de él podemos atraer o provocar es muy importante.
Otro punto interesante en el que la adivinación nos puede ayudar es para diseñar el mismo ritual o hechizo de la forma más adecuada. Con las indagaciones anteriores, especialmente con la información de la receptividad del emisor, receptor y la situación, el método oracular puede ayudarnos mucho a crear o modificar el rito para conseguir el mejor resultado. Por ejemplo, puede ayudarnos a elegir entre varias opciones, mostrándonos qué resultado podemos esperar de unas u otras, o puede incluso darnos pistas directas de qué objetos, técnicas, aliados, momento o actos podemos incluir: quizá literalmente, mediante un elemento presente en el dibujo de una carta, o simbólicamente, haciéndonos venir a la cabeza algo parecido (ejemplos: la emperatriz puede sugerirnos el uso de trigo u oro, el ermitaño de una vela, la luna que realicemos el rito de noche o en una fase lunar determinada...).
Finalmente, podemos indagar sobre la receptividad de ciertos espíritus aliados a participar en nuestro rito. En mi caso, ya que devociono a las Buenas Damas, espíritus locales que ayudaban en las tareas de hechicería y adivinación, suelo preguntarles a ellas mismas a través del oráculo si están dispuestas a ayudar, de qué manera es más adecuado que diseñe o practique el hechizo y qué quieren como agradecimiento. También he trabajado así con mis ancestros con muy buenos resultados, especialmente cuando el hechizo va para temas familiares, personales o de amigos cercanos y por ello están dispuestos a involucrarse.
La conversación con entidades es interesante de considerar también al plantearnos a quién estamos preguntando mediante nuestro oráculo en todas las preguntas y aspectos anteriores, algo que a veces uno no se plantea: ¿Quién está al otro lado de la comunicación? ¿Estamos preguntando a nuestro yo superior, o a la red del destino, o al saber universal? ¿Estamos preguntando a espíritus que nos ayudan, deidades, muertos, guías? ¿al mismo egregor del tarot? ¿a nuestro inconsciente? Puede que la respuesta sea una u otra en función de la pregunta y la situación, y dependerá de la creencia personal de cada uno, pero para mi es importante haber pensado en ello.
Habiendo comentado estos aspectos, os enseño ahora unos ejemplos de tiradas que pongo en práctica yo a la hora de plantearme un hechizo. En función de cuanto queramos calentarnos la cabeza interpretando, podemos sacar menos o más cartas por cada pregunta. Yo acostumbro a sacarlas a pares si son muchas preguntas, y puntualmente de a 3 si en alguna quiero una respuesta más elaborada. Si son pocas preguntas, suelo sacar tres cartas por cada una. Interpretar y percibir puede cansar mucho mentalmente, así que hay que intentar hallar un equilibrio entre una respuesta completa y no sacar infinidad de cartas que si estamos cansados no sabremos interpretar bien.
Tirada 1: Evaluación general
1. ¿Cómo estoy yo para llevar a cabo el hechizo?
2. ¿Qué aspectos de mi que puedan importunar debo considerar?
3. ¿Cómo está el receptor para recibir el hechizo?
4. ¿Cómo está la situación y el entorno para llevar a cabo el hechizo?
En el caso de que quiera indagar en mayor profundidad en alguna pregunta, por ejemplo qué aspectos obstaculizan alguno de los tres elementos si la respuesta no es muy buena, suelo ir sacando pares de cartas conforme voy preguntando más (las podemos poner cruzadas a las de la situación o las del receptor, igual que se ve con la del emisor).
Tirada 2: Aliados
1. (A los espíritus aliados, pudiendo sacar cartas para cada uno de los que se ha llamado) ¿Cómo de receptivos estáis a participar?
2. ¿De qué forma vais a contribuir al hechizo?
En este caso, primero hago la pregunta 1 y si la respuesta es positiva, la 2. Si es negativa, no sigo con la segunda. En el caso de que estén receptivos y vayan a ayudar, si siento que puede que quieran algo a cambio o que es adecuado agradecerles con algo en particular, planteo a continuación o más tarde otra pregunta:
3. ¿Cómo puedo agradecer vuestra ayuda? ¿Queréis algo en concreto?
Tirada 3: Resultado
1. ¿Cuál será el resultado si lo llevo a cabo? (suelo sacar 3 cartas)
Si veo algo extraño o negativo en el resultado, acostumbro a preguntar más concretamente por las consecuencias, también con 3 cartas.
Tirada 4: Diseño
No la acostumbro a hacer a menudo, pero puede ser interesante si estamos faltos de ideas:
1. ¿Qué elementos puedo incluir en el hechizo o el ritual que me ayuden a lograr el resultado? (3 cartas)
ADIVINACIÓN POSTERIOR A LA PRÁCTICA
Así como en la fase previa la adivinación puede ser excelente para conocer bien la situación y producir el resultado más limpio posible, la adivinación posterior para mi tiene una función fantástica: aprender de la experiencia.
Antes de entrar en ese aspecto, quiero comentar que en primera lugar, una utilidad muy interesante de los métodos oraculares inmediatamente tras el rito es comprender o aclarar algunos sucesos que han tenido lugar en él. A veces, al practicar un hechizo suceden cosas inesperadas o que nos dan la sensación de ser mensajes acerca de su eficacia o augurios del resultado. Ejemplos: se nos tumba una vela, llora de forma inusual, se oye o siente algo extraño, el papel que vamos a quemar no prende bien... En ese caso, si algo nos hace sospechar que puede ser un mensaje pero no tenemos muy claro si lo es o qué ha significado, tras el rito podemos preguntar al oráculo.
Es importante destacar que para muchas personas y en muchas corrientes de magia, se valora como importante no darle vueltas al hechizo una vez terminado, sino inmediatamente volver a la rutina y olvidarlo, para evitar que la incerteza y nuestras dudas o inseguridades respecto al resultado puedan afectarlo negativamente. Si este es el caso, quizá queramos esperar un tiempo (el que consideremos que hemos dado para que el hechizo se materialice) antes de indagar sobre cómo ha ido. Por otro lado, si estamos seguros de nuestro trabajo y tranquilos con saber gestionar la crítica, podemos hacer una reflexión oracular al terminar el hechizo para comprobar qué tal ha ido. Yo acostumbro a hacerlo de esta forma, porque entiendo que aunque en la consulta post-hechizo vea que hay aspectos mejorables, eso no tiene que invalidar lo que he hecho o significar que no vaya a tener resultado. Por otro lado, esto es algo muy enriquecedor de hacer no solo cuando hacemos magia, sino también cuando hacemos rituales de cualquier otra práctica espiritual, a fin de reflexionar, mejorar, aprender e integrar la experiencia.
Tirada de valoración y aprendizaje
Cómo ha ido en balance el hechizo/ritual? La respuesta puede hablarnos de si bien o mal, pero también de otra información interesante como si el resultado será rápido o lento, si hemos tenido la suerte de nuestro lado, con qué matices se va a materializar lo generado, si ha fluido bien todo...
2. ¿Cómo ha ido en concreto x aspecto? Esta pregunta se puede repetir por varias partes o actos del hechizo o del ritual, podemos ir formando una columna de cartas siendo cada fila un aspecto distinto. Por ejemplo, en un ritual en que hemos invocado, entregado ofrendas, entrado en comunión y finalmente despedido, podemos sacar un par de cartas por cada parte del rito, para afinar el feedback de forma más concreta.
3. ¿De qué manera habría podido mejorar x aspecto? De nuevo, a repetir por cada uno de los aspectos considerados en la pregunta anterior. estas cartas van en relación directa con las de la pregunta 2.
4. ¿Cómo podría haber propiciado mejor la situación o setting?
5. ¿Cómo podría haber propiciado mejor el set (mi estado interno)?
En esta tirada la atención se centra en aquellos aspectos que dependen de nosotros, porque para los que no dependían de nosotros ya consultamos al inicio y lo que buscamos es feedback y centrarnos en mejorar lo que está en nuestra mano.
Tirada de reflexión para cuando un rito no tiene el resultado esperado
Esta es una tirada que he hecho en ocasiones que he sentido que un rito no ha ido bien, y me ha ayudado mucho a entender los motivos y sacar algo bueno de ello, aprendizaje y lecciones, quedándome con mucho mejor sabor de boca y cambiando la frustración por comprensión. Aquí la he hecho con pares de cartas, pero también la hago con tríos. 
1. ¿Qué se ha interpuesto causando que el resultado no haya sido el esperado?
1.1 - En mi
1.2 - En el entorno o lugar
1.3 - En los espíritus aliados
1.4 - En la comunicación
1.5 - En la relación entre participantes
1.6 - etc.
Se puede preguntar en aquellos aspectos que se considere que la cosa no ha fluido, no tienen que ser necesariamente los que he puesto arriba (aunque personalmente siempre pregunto al menos por mi y por el entorno). En la tirada de ejemplo he puesto dos filas, como si fuera para dos aspectos, pero se pueden poner tantas como queramos.
2. ¿Qué puedo aprender de esta experiencia?
3. ¿Cómo puedo mejorar para a la próxima?
Para terminar, quería hacer una última aclaración. Los métodos oraculares son fantásticos para todo lo que hemos visto, pero no debemos obsesionarnos con ellos y preguntar cada mínimo aspecto reiteradamente para tenerlo todo bajo control. Está bien tener una visión más amplia para ser precavidos y poder actuar de la mejor manera posible, pero si necesitamos reafirmación constante, preguntar todo con pelos y señales y dudamos a cada carta que no nos de total apoyo estaremos retroalimentando la inseguridad y la necesidad de controlarlo todo. La magia necesita fluidez por naturaleza, y por ello no se deja enjaular: si la constreñimos no funcionará. Tenemos que saber tomarnos las respuestas con curiosidad y filosofía, y entender que por mucho que nos orienten, siempre habrá una parte maravillosa de misterio y de libertad que se escapa de nuestros dedos y que deberemos, gustosamente, soltar y confiar.
¡Esto es todo por hoy! Espero que os haya resultado interesante este artículo y, como siempre, me encantaría leer vuestras opiniones en comentarios. ¡Un abrazo a todos!

