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Personajes de TYL - 🎃Edición Disfraces de Halloween👻

 

💀 MARC & LUCAS 💀

-Que decida ella – sugiere Lucas, y tanto él como Marc se giran para fijar su mirada en ti-. Dinos, ¿a quién le queda mejor? Sé sincera.

Suspiras, levantando la vista de tu móvil y observando a los dos chicos en sendos disfraces de pirata. No sabes qué es peor, si Lucas flexionando los músculos que le quedan al descubierto, o Marc con esa horrenda peluca y con cara de querer que se le tragara la tierra.

-Hey, no la metas en tus estúpidas competiciones – interrumpe Marc antes de que puedas destrozar su autoestima con tu verdadera opinión. Evidentemente avergonzado, vuelve a entrar en su probador-. No sé para qué te hago caso, si ni siquiera me gusta este disfraz…

-Bah, aburrido – murmura Lucas, y vuelve a fijar su mirada en ti-. Mientras se cambia el abuelo, te ayudo a buscar uno para ti. ¡Vamos!

-Ey, no estarás pensando en caminar por la tienda así vest… Ah, que sí – le sigues hacia la sección de disfraces de mujer evitando la mirada malhumorada de la dependienta-. ¡Lucas!

Te chocas contra su dura espalda cuando de repente se frena frente a una de las estanterías. Mientras te frotas la dolorida nariz, te fijas en la sección que le ha llamado la atención, y de forma inconsciente niegas con la cabeza antes de que te diga nada.

-No.

-Jo, ¿por qué? Yo creo que te quedaría muy bien alguno de estos… - sugiere con una sonrisa pícara, señalando hacia un disfraz de policía sexy y otro de vampiresa seductora.

-Ni hablar, eso está hecho para gente más… menos como yo.

-¿Eh? ¿A qué te refieres? – pregunta Lucas, y su ceño se frunce, haciendo que su expresión se vuelva seria de golpe-. Espera, no te referirás a tu físico, ¿no?

-No, yo…

-Porque yo creo que estás sexy incluso vestida normal – continúa, y casi sin darse cuenta de lo que hace, te escanea con la mirada. Por algún motivo, sus manos se elevan, como si tuviera la intención de posarlas sobre… ¿tu cintura?

-Bueeeno… Ya estoy aquí, chicos – el cuerpo de Marc se coloca en el pequeño espacio entre Lucas y tú, incluso casi con dificultad. Das un paso atrás, evitando que os convirtáis en un sándwich humano-. Toma, ve a cambiarte o al final nos echarán de aquí – añade, colocando sobre las manos aún levantadas de Lucas el paquete vacío de su disfraz.

-Um… Pero aún no he decidido si voy a comprar éste… - se queja Lucas, observándose en el reflejo de un cristal cercano.

-Se parece al que llevabas en el NeonGreen la noche que nos conocimos – apuntas, sin darle demasiadas vueltas al asunto. Pero a pesar de que lo has dicho sin pensar, los dos chicos te observan en silencio por unos instantes.

-Aww… ¿Te acuerdas de eso? – reacciona finalmente Lucas, y con una sonrisa mucho más dulce de lo que suele ser habitual, te agarra de la mejilla como si fueses un bebé. Justo cuando estás a punto de propinarle una patada en la espinilla, salta a un lado y echa a caminar hacia el probador, riendo-. ¡Entonces me lo llevo!

Os quedáis a solas, y Marc resopla mientras mira a su alrededor. Te ríes por lo bajo al verle tan agobiado, y eso atrae su atención.

-¿Te ayudo? – le preguntas, y el alivio aparece en su cara casi de inmediato.

-Sí, por favor. De Lucas no me puedo fiar.

-Vale… - piensas durante unos segundos, mientras comenzáis a caminar hacia la sección de disfraces para hombre-. Conociéndote, debería buscarte algo que no sea incómodo, y que sea sencillo de poner. ¡Ah! Y que no atraiga mucho la atención.

-Creo que eres la única del grupo que me conoce bien – señala él, y te regala una bonita sonrisa, agradecido.

-Pff, ingenuo… - bromeas, y aprovechas que tiene su mano derecha metida en el bolsillo de sus pantalones para agarrarte de su brazo-. Los demás te conocen igual de bien, pero fingen que no para ponerte en situaciones incómodas…

Vuelves a mirarle, esperando alguna reacción a tu confesión, pero no parece que te haya escuchado. Parece… distraído. Justo cuando vas a preguntarle al respecto, algo capta tu mirada desde la estantería que acabáis de pasar de largo.

-¡Ya lo tengo! – exclamas, y le sueltas el brazo para agarrar la máscara de hombre lobo que has encontrado-. Si te pones esto con unos vaqueros y la chupa de cuero que te queda tan bien, pasarás perfectamente por hombre lobo.

-La… - comienza a preguntar Marc, todavía mas distraído que antes-. La chupa que… ¿qué?

-¡SUSTO!

Los dos pegáis un bote cuando la cabeza de la niña del exorcista aparece entre vosotros sin previo aviso. Por los pelos, ambos evitáis tirar al suelo todas las máscaras de la estantería de un empujón.

-¡LUCAS!

🧛‍♂️ SAMUEL 🧛‍♂️

-¡¡No le dejes volver a llevar uno de superhéroe otro año más!! ¡¡No tiene 4 años!! – grita Rebeca al otro lado de la línea, obligándote a alejar el teléfono rápidamente de tu oreja para no quedarte sorda.

-¡Dile que dejaré de vestirme de superhéroe cuando ella deje de vestirse de enfermera sexy! – responde Samuel a tu lado, dejándote sorda del otro oído.

-¡Voy a colgar! ¡Adiós!

Cortas la llamada y metes tu móvil en el bolsillo, echándole una mirada asesina a Samuel mientras el resto de clientes de la tienda de disfraces os miran como si fuerais dos lunáticos. Samuel decide ignorar tu obvio mal humor, mordiéndose el labio y comprobando con su mano derecha la calidad de un disfraz de hada del bosque que obviamente no se va a comprar.

-Escojamos los disfraces rápido y marchémonos. Habéis conseguido darme un dolor de cabeza mortal… - te quejas, comenzando a caminar con rapidez por uno de los pasillos sin mirar exactamente hacia dónde vas. A Samuel le cuesta reaccionar, pero después te sigue con paso rápido.

-¿Estás enfadada? – pregunta con tono arrepentido, agarrándote de la manga cuando consigue alcanzarte. Le miras de reojo, y suspiras.

-No, no estoy enfadada. ¿Pero tan difícil es que os pongáis de acuerdo y que no me metáis en todas vuestras peleas? Son unos simples disfraces…

-Ya… Lo siento.

Se hace el silencio entre los dos, y Samuel se frota la nuca de forma nerviosa. Sintiéndote mal, decides alegrar un poco el ambiente y le das un pequeño empujón con tu hombro para atraer su atención.

-Creo que necesitamos a alguien que nos ayude a elegir. Es hora de iluminar la Samu-señal – bromeas, señalando con la cabeza hacia un disfraz de Batman. La cara de Samuel se ilumina por unos instantes, pero esa emoción desaparece rápidamente.

-Um, bueno… Igual este año puedo ir disfrazado de algo diferente – sugiere, pero su tono de voz no es para nada convincente. Entonces te mira de reojo, antes de devolver la mirada a la estantería-. ¿Cuál crees que me quedaría mejor?

-Samu, lo que mejor te queda son las cosas que más te gustan. No cambies por los demás, porque a mí me gustas tal cual eres – le guiñas un ojo, y sin pensarlo dos veces, coges el paquete del disfraz de Batman y se lo pones en sus manos.

Samuel mira el disfraz por unos segundos, aparentemente confundido por tus palabras. Pero instantes después, una bonita sonrisa tímida se dibuja en su cara.

-Vale. Pero… Creo que este disfraz es de talla infantil – se ríe, señalando al niño que posa en el empaquetado-. Los superhéroes vamos apretados, pero no tanto…

-¡Ups, será mejor que busquemos la sección de adultos!

 

👻 SUHO 👻

-Gracias por acompañarme. Nunca habría encontrado esta tienda sin…

-¡Hola! ¿Puedo ayudaros en algo?

La dependienta de la tienda de disfraces interrumpe a Suho y os asalta al entrar en el primer pasillo. Con el bote que pegas estás a punto tirar toda la mercancía de la estantería a tu espalda pero, por suerte, Suho te agarra del antebrazo y te ayuda a recobrar el equilibrio.

-Pues…

-¡Acompañadme! Hoy nos han llegado algunos disfraces que creo que os quedarían perfectos.

La dependienta echa a andar por el pasillo sin dejaros mediar palabra. Suho te mira con cara divertida, y ambos os echáis a reír antes de prácticamente perseguirla al galope. Es cuando os detenéis a su lado de nuevo cuando Suho repara en que todavía sujeta tu antebrazo, y lo suelta con tanta rapidez que cualquiera diría que tu piel está hecha de lava.

-¿Qué os parecen? – la dependienta os saca del momento incómodo, señalando los disfraces expuestos en una de las estanterías-. Éste está teniendo mucho éxito. Creo que sería perfecto para ti -añade, señalando a tu confundido acompañante.

Cuando ves la imagen del paquete, no puedes evitar echarte a reír imaginándote a Suho con él puesto. Tu reacción parece animar aún más a la dependienta, seguramente pensando que tenía la venta asegurada.

-¿Ves? A tu novia también le gusta – su comentario corta vuestras risas de inmediato, pero ella no parece darse cuenta y coloca el disfraz en las manos de Suho-. ¡Allí tenéis un probador!

-Um, nosotros no somos… Em… Nosotros no… - intenta explicar Suho, pero la dependienta ya estaba asaltando a otro cliente desafortunado. Los dos os miráis, incómodos de nuevo.

-Bueno… ¿Quieres darle una oportunidad? – preguntas para cambiar de tema, señalando hacia el disfraz con tu cabeza y aguantándote la risa. Piensas que dirá que no, pero por algún motivo la idea parece hacerle gracia a él también.

-Nada que perder – responde, y echa a caminar hacia los probadores. Tras entrar en el primero, se gira hacia ti con una ceja levantada-. Pero después no te quejes si te quito todo el protagonismo en la fiesta con tanto estilo.

Cierra la cortina sin darte tiempo a procesar lo que ha dicho, y tu carcajada sale cuando ya te encuentras sola en el pasillo. Esperas durante unos minutos, mientras le escuchas forcejear con el plástico de mala calidad en el interior.

-¿Estás bien? – preguntas tras unos minutos más, comenzando a estar preocupada.

-¡Ahhh, no! – la cortina se abre, pero tan sólo ves a Suho siendo secuestrado por un esqueleto nada convincente.

La actuación digna de actor de Hollywood te hace más gracia de la que esperabas, y tu risa atrae de nuevo la atención de la dependienta.

-¿Qué os parece? – pregunta, y el chico detiene su actuación inmediatamente, avergonzado. Antes de contestar, te observa tratar de aguantar la risa sin éxito con un brillo indescifrable en su mirada.

-Me lo llevo.

 

😈 NICHOLAS 😈

-No. No. No. Ese tampoco. Ese ni en broma. Ni hablar.

Suspirando, dejas el disfraz descartado número veinte en su lugar y te giras hacia Nicholas con cara de pocos amigos. Por algún motivo, él no te mantiene la mirada y la desvía hacia su izquierda, fingiendo no notar los láseres asesinos que le lanzas con los ojos.

-Me vas a decir que no a todos, ¿verdad? – resoplas, indignada con su actitud. Él se limita a encogerse de hombros y meter las manos en sus bolsillos, de repente muy interesado por la estantería más lejana de la tienda-. Mira, los dos sabemos que odias cualquier cosa que sea divertida, pero el que te ha invitado ha sido Daniel y no pienso dejar que le estropees la fiesta yendo vestido de pijo estirado, como cada día.

Al escuchar tu descripción de su atuendo habitual, frunce el ceño y abre la boca para rebatirte. Pero antes de que lo haga, levantas tu mano y colocas tu dedo sobre sus labios. El movimiento parece pillarle por sorpresa, y sus ojos se abren unos milímetros más de la cuenta.

-Así que tienes dos opciones: o escoges un disfraz y terminamos esto cuanto antes, o te encargas tú de decirle a tu amigo de la infancia que preferirías no ir a su fiesta con tal de no hacer el esfuerzo de disfrazarte. Tú decides.

Retiras el dedo de su boca, y sus ojos se clavan en los tuyos durante unos segundos hasta que, de forma brusca, gira la cabeza para buscar a su alrededor. ¿De verdad ha funcionado el chantaje emocional? Al parecer sí, ya que Nicholas señala con desgana uno de los maniquís a tu espalda.

-Ése - dice él, y su voz suena un poco más ronca de lo normal.

Te giras y no puedes evitar rodar los ojos al ver el disfraz que ha escogido.

-¿En serio? ¿De asesino a sueldo? Si prácticamente es como si te vistieras con un traje de chaqueta y ya está, porque tu cara ya es de asesino. Le falta algo que le dé un toque… misterioso.

Miras alrededor, y no puedes evitar que una sonrisa malvada se dibuje en tu boca. Has encontrado dos accesorios perfectos para un disfraz de Halloween: una máscara, y…

-Ni hablar, no pienso ponerme esa rata muerta en la cabeza.

-¿Por qué no? – insistes, sacando los labios hacia fuera mientras observas la peluca-. Yo creo que el pelo un poco más largo te quedaría bien.

No recibir una de sus respuestas mordaces de forma instantánea te confunde, y al levantar la mirada de nuevo te encuentras con su mirada confundida, y con un color sonrosado en sus mejillas. Sin embargo, no tienes tiempo de comprobar si estás empezando a imaginarte cosas ya que, de forma brusca, Nicholas agarra los dos accesorios, coge un disfraz del perchero, y comienza a caminar hacia la caja.

-¿A qué esperas? Si no eliges tu disfraz antes de que pague el mío y entre en mi coche, me iré sin ti.

-¡Hey…!

 

🎃 DANIEL 🎃

-¿Y si nos disfrazamos de pitufos?

-¿Y tener que llenarme todo el cuerpo de pintura azul? Ugh – te quejas, imaginando el desastre que harías en el baño para quitarte toda esa pintura.

-Es verdad. Mmm… - Daniel rodea tu cintura con su brazo y te acerca hacia él mientras observa las estanterías pensativo, evitando que choques con otro cliente despistado-. ¿De pareja zombie?... Demasiado típico. ¿De Caperucita y el lobo?

-Um… Digamos que el de Caperucita no deja demasiado a la imaginación – señalas, observando a la modelo de la foto-. Hasta ella tiene cara de “Socorro, esto me tira de sitios incómodos”.

-Ah… Sí – coincide Daniel, y su ceño se frunce de golpe, seguramente imaginando el disfraz en ti-. Mala idea para estar con… todos los demás. ¡OH! ¡¿Y si nos disfrazamos de luna y de sol?! Tu serías el sol, obviamente, solete – añade, dándote un suave beso en la sien.

-¡Pero eso no da miedo! – te ríes, rodando los ojos-. Podemos buscar opciones que no sean a conjunto, también. Será más fácil.

-Oh… sí. Claro – responde Daniel, y a pesar de ocultar su tono desilusionado con una sonrisa, el agarre de sus dedos en tu cintura se afloja levemente-. Esa es otra opción.

El silencio repentino de Daniel contrasta tanto con su parloteo de hace unos segundos que no puedes evitar observarle de reojo. Tiene los labios apretados y ligeramente hacia fuera, como si fuera un niño pequeño contrariado. Te echas a reír, y aprietas sus mejillas con los dedos de tu mano derecha, haciendo su expresión aún más cómica.

-¿Pero qheb haced?

-No quería decir que no llevemos un disfraz conjunto, sino que podemos buscar dos disfraces separados pero que juntos tengan sentido. ¡Enfadica! – aclaras, y vuelves a reírte al ver su rostro iluminarse otra vez.

-¡Ah! Vale… Aunque no sé si… ¡¿Y éstos?! – exclama, soltando tu cintura y cogiendo dos disfraces del perchero-. Podemos pedirle a Sofía que arregle éste para que se parezca al vestido de Morticia, y éste podría apañarlo yo para disfrazarme de Gómez.

-¿De los Adams? - estás a punto de volver a negarte, pero el brillo ilusionado de sus ojos te detiene. Sonriendo de forma divertida, asientes-. Me parece bien, pero tendrás que dejarte crecer el bigote.

-A sus órdenes. Ah, pero Morticia y Gómez eran un matrimonio, así que primero… - añade con ese tono que suele poner cuando está a punto de hacer algo que te da rabia en público-. ¿Quieres ser mi esposa por un día?

-¡¿Qué haces…?! – le susurras avergonzada, agarrándole del brazo y evitando que llegue a poner la rodilla en el suelo. Tu reacción parece hacerle gracia, ya que le es imposible contener la risa mientras le arrastras hacia la caja, notando la mirada curiosa del resto de clientes sobre vosotros.

 

BONUS: 

 

Personajes de TYL - 🎃Edición Disfraces de Halloween👻

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