En esta grabación te hago mirar detenidamente un espiral, y luego de abrir y cerrar los ojos un par de veces, te quedas finalmente mirando el espiral en movimiento. Con la mirada vacía. Profundamente hipnotizado, pero con los ojos abiertos. Y miras el espiral, y sientes cómo con cada giro te sientes más vacío y más vacío. Más en blanco. Y, estando en ese estado, comienzas a repetir un mantra que te excita mucho. Que te hace querer seguir obedeciendo a mi voz. Que te hace desear con todas tus fuerzas el ser mi buen chico.