Esta sesión comienza con una inducción en que luego de cerrar los ojos, el sujeto se ve imposibilitado de volver a abrirlos a menos que yo le ordene lo contrario. Para ir aún más profundo en el trance, le pido que cada vez que toque su nariz se duerma (cosa que hace varias veces durante la sesión). Después de reforzar sugestiones de sumisión, el sujeto es instruído a que empiece a sentir un olor muy agradable. Un aroma que progresivamente va a intensificarse, hasta que en algún momento, el se da cuenta que el olor viene de sus axilas.