Fallout 4 y la lucha contra el capitalismo
Added 2020-08-31 15:45:16 +0000 UTC
En Fallout 4 vemos por primera vez cómo era el mundo antes del cataclismo nuclear. Nos habían hablado de él, eso es cierto, y nos podíamos hacer una idea de su aspecto a partir de los restos, pero esta es la primera vez que lo experimentamos en primera persona.
Nos encontramos en una casa unifamiliar en la que viven nuestro personaje, su cónyuge y su hijo recién nacido. Es una vivienda amplia, bien amueblada y con todas las comodidades. Tenemos un Sr. Mañoso a nuestro servicio (¡lo último en tecnología!) y un coche esperándonos en la puerta. Además, pronto descubrimos que el padre de familia es militar y su mujer, ahora ama de casa, abogada.
¡El sueño americano! ¡La familia ideal!
Cuando podemos echarle un vistazo al exterior, nos damos cuenta de que estamos en un barrio residencial a las afueras de Boston, un lugar habitado por trabajadores cualificados con casas exactamente iguales, tecnología que les hace la vida más fácil y ropa elegante en los armarios.
Esta es la vida perfecta para la clase media acomodada tal y como nos lo vende el sistema capitalista, el epítome de la bonanza económica y la prosperidad.
Y entonces caen las bombas.
Sí, el sistema capitalista está muy bien hasta que colapsa, algo que tiende a hacer con BASTANTE frecuencia. En este caso es por una guerra nuclear total en lugar de por una crisis económica, pero es una licencia artística. No es como si no hubiésemos vivido varias amenazas de guerra entre Estados Unidos y China en los últimos años, ¿verdad? Y todos nos hacemos una idea de lo que viene después: el desastre.
En efecto, en los primeros minutos de Fallout 4 el sistema capitalista cae, pero no muere del todo. Todavía podemos encontrar por el yermo a comerciantes tratando de hacer negocio o reductos de civilización en los que encontramos tiendas de todo tipo. Y, lo que es peor, a saqueadores dispuestos a TODO por conseguir lo que desean. Porque lo importante no es que te esfuerces, sino que sepas aprovechar las oportunidades como el resuelto empresario que deberías ser. Vaya, eso suena DEMASIADO a neoliberalismo, ¿no?
Entonces, ¿qué pasa? ¿Estamos condenados a repetir los mismo errores hasta que la civilización, o lo que queda de ella, colapse de nuevo?
Bueno, sí.
O podemos escoger a los Minutemen.
En un principio, los Minutemen están acabados. Ya solo queda un grupo de no más de cinco personas guiado por nuestro buen amigo Preston. Se han parapetado en un museo mientras son brutalmente acosados por saqueadores (neoliberales) que están a punto de llegar hasta ellos. Hasta que apareces tú.
A partir de ese momento, los Minutemen vuelven a la acción (solo si el jugador quiere) y toman el control de Sanctuary Hills. Esa zona abandonada y destrozada es repoblada, reformada y mejorada gracias el trabajo comunitario. Pero los cambios no acaban ahí.
Preston nos pedirá que ayudemos a otros asentamientos y estos, con el tiempo, se unirán a los Minutemen. Y así, lo que empezó siendo una empresa llevada a cabo por cinco personas en un espacio muy concreto, acaba por convertirse en el esfuerzo colectivo de cientos de trabajadores honrados en diversas zonas de la Commonwealth.
Además, el juego incluye un sistema de administración en el que la felicidad de los habitantes de cada emplazamiento, que es nuestro objetivo y recompensa, depende de varios factores:
-Dos unidades de comida y agua limpia diarias por habitante (sustento).
-Una cama por habitante (vivienda).
-Defensa ante los saqueadores.
-La presencia de un médico y de ocio.
El problema es que no todos los asentamientos tienen las mismas oportunidades. Los hay grandes, pequeños, con fuentes de agua cercanas o con vastas extensiones de tierra cultivable. Sin embargo, la solución parece sencilla, ¿no? Realmente, lo es.
Pongamos un ejemplo para entendernos. Sanctuary Hills es un lugar con mucho espacio cultivable y está rodeado por un río del que podemos extraer grandes cantidades de agua potable. Además, tiene mucha capacidad de absorción poblacional. Por su parte, el Callejón del Ahorcado es una zona minúscula en la que no hay fuentes de agua cercanas, apenas cuenta con tierra y no tiene espacio para viviendas más allá de las ya construidas.
Obviamente, lo lógico es que los habitantes de Sanctuary Hills produzcan más comida y agua de la que necesitan, es decir, que creen un plusvalor, para poder abastecer al Callejón del Ahorcado.
¿Cómo afrontaría esta situación el capitalismo?
En efecto, el plusvalor estaría ahí, sí, pero su intención sería vender estos recursos a para obtener un beneficio que reinvertir en generar más producción con la que, a su vez, ganar cada vez más. Si no puedes pagarlo, es tu problema. Y está claro que el los habitantes del Callejón del Ahorcado no podrían pagar.
¿Cómo afronta la situación Fallout 4?
Los distintos asentamientos adheridos a los Minutemen pueden establecer rutas comerciales entre ellos que redistribuyen la riqueza de forma equitativa y gratuita (de hecho, las personas que transportan mercancías entre asentamientos son proveedores, no comerciantes). Y, si hay excedentes de población, los colonos de un lugar siempre pueden ser reasignados a otro emplazamiento en el que disponer de una cama propia y un trabajo que realizar. Esto es, amigos míos, un claro ejemplo de comunismo a plena vista en un juego triple A.
Con todo esto, Fallout 4 nos muestra la caída en desgracia del sistema capitalista, el peligro de los neoliberales y apunta a que un sistema justo de reparto de la riqueza no solo aportaría mayor felicidad a la clase trabajadora sino que, además, es el único camino para el verdadero renacimiento de la sociedad. No se trata de un lugar específico e independiente que funciona, como Diamond City, New Vegas o Megatón, sino el resurgir de la humanidad a lo largo y ancho de Boston (y del mundo) en hermandad y armonía.