Zach era un entusiasta de los juegos de ciencia ficción que, sin querer, se pasó a un isekai mágico. Afortunadamente, tenía acceso al sistema de juego anterior y podía luchar contra los aborígenes expertos en magia con armas de alta tecnología.
“¿Magia? No, tengo el sable de luz”.
A diferencia de lo que esperaba, el sistema le presentó una forma diferente de subir de nivel. Tenía que conseguir algún tipo de energía especial de los cuerpos de las chicas guapas de este planeta para poder desbloquear sus armas.
“¿Qué demonios pasó? ¿Es mi esperma capaz de mejorar a las chicas? ¿Puede mi sangre hacer que esas chicas broten al instante?”
Esto fue increíble.
Los súcubos eran una raza odiada en el isekai mágico porque chupaban demasiado esperma masculino y mataban a los hombres, pero no a Zach.
Sorprendentemente, la mayor parte de la energía especial que Zach necesitaba se distribuía entre los súcubos.
Parecía estar teniendo un viaje fantástico.