Un Altar Onírico
Added 2022-03-20 16:01:02 +0000 UTC(Tiempo de lectura aproximado: 13 minutos)
¡Buenos días a todos! En el artículo de hoy voy a hablaros de una práctica que llevo a cabo de vez en cuando y que hace unos días volví a poner en marcha, y es la construcción de un altar onírico.
¿Para qué puede servirnos un altar onírico?
En primera instancia, resulta útil para declarar, tanto en nuestra propia psique como en las energías que nos rodean, nuestra determinación a hacer trabajo onírico del tipo que sea, predisponiéndonos así tanto de forma interna como externa a dicho trabajo. Puede ser un altar con la intención de recordar los sueños, de recibir mensajes a través de ellos, de sueños lúcidos, de vuelo, de trabajo de sombra onírico, para evitar las pesadillas… Vamos, básicamente para cualquier cosa que involucre el sueño. Como sucede en cualquier tipo de altar, al dar un espacio físico al aspecto, energía o espíritu con el que deseamos tener una proximidad, y al dedicarle tiempo, estamos haciéndole un espacio en nuestra vida y creando una puerta a que esa energía pueda entrar en ella. Un altar nos ayuda a nivel mágico a materializar el deseo intangible, pero también a un nivel práctico a ser más constantes y a recordarnos frecuentemente aquello por lo que estamos decidiendo trabajar.
En segundo lugar, un altar onírico resulta una ayuda mágica para la intención que hayamos puesto en él, porque lo llenaremos de aliados y elementos que potencien e influyan en el resultado de la intención, tanto a un nivel de símbolo en nuestro inconsciente, moviendo los engranajes internos necesarios, como aportando su propia energía externa a la tarea, como espíritus independientes que son.
Por todo esto, a la hora de construir un altar onírico, lo primero que debemos considerar es: ¿Qué intención ponemos en él? ¿Cuál es su finalidad? Contra más claras tengamos las motivaciones e intenciones, más y mejor dirigiremos y aprovecharemos la energía que reunamos en él.
Por ejemplo, en esta ocasión, decidí montar un altar onírico porque desde que pasé el covid hace tres semanas, he sentido muy perjudicadas mis facultades oníricas habituales. Los sueños son una parte primordial de mi práctica, y ver que tras recuperarme las cosas no volvían a su cauce ya podéis imaginar que me preocupó y me hizo sentir algo castrada en mis habilidades y en mi medio de comunicación con la Otredad. Además, la propia frustración suele jugar en muy contra y bloquear más, así que por ello, sentí que podía venirme bien hacer un reset y darme un empujoncillo para desbloquearme.
Así, mis intenciones fueron:
- Honrar los sueños, la noche y el inconsciente, y así poder volver a comunicarme con ellos desde el afecto y la alianza, y no desde la frustración.
- Recuperar la capacidad comunicativa con el inconsciente y con el Otro Lado en sueños.
- Recuperar la lucidez en sueños.
- Recuperar la capacidad de vuelo a voluntad.
Teniendo claras las intenciones, lo siguiente fue empezar a reflexionar sobre el formato del altar y los aliados a incluir. El lugar por excelencia del altar de sueños es la mesita de noche o un lugar bajo o junto a la cama (¡ojo con el fuego y los colchones si ponemos velas!), para poder encenderlo y trabajar en el altar desde la misma cama y que influya en nuestro sueño estando próximo a nosotros.
Como mi mesita de noche es pequeña y media está ocupada por el diario, usé un formato pequeño, montándolo todo en un platito blanco (una bandeja plateada sería otra excelente opción).
¿Qué elementos podemos incluir en nuestro altar onírico?
Por supuesto, dependerá de la intención, pero a continuación sugiero algunos elementos básicos que remiten al inconsciente, al sueño y la Otredad.
- Aliados vegetales con los que tengamos confianza que sepamos que influyen en materia de sueños, en el aspecto deseado.
- Representaciones lunares, y plata como su elemento.
- Representaciones acuáticas. La noche, la luna, el inconsciente y el Otro Lado se relacionan con las aguas y con el mar desde la antigüedad. Podemos poner una copa de agua, conchas…
- Representaciones del inconsciente y del Otro Lado, en caso de querer trabajar con uno, otro o ambos. Espejos, plantas del cerco, huesos, llave…
- Sigilos o anotaciones con la intención del altar bien delimitada.
- Elementos representativos de la intención.
- Colores blancos, plateados, negros, azul marino.
- Representación de alguna divinidad, si es que deseamos pedir su ayuda en esta tarea.
Como ejemplo, mi altar contiene:
- Aliados vegetales: adormidera(planta de Morfeo, del sueño eterno y pacífico, de la muerte y el Otro Lado. Psicopompa, con habilidad de facilitar el tránsito de un plano al otro), artemisa (onirógena, protectora, inductora al trance, me ayuda a conectar con el inconsciente y el Otro Lado), melisa (relajante, ayuda a dormir y a tener buen ánimo, para calmar la frustración), beleño (planta del cerco, asociada al vuelo de las brujas y el contacto con el Otro Lado), milenrama (lunar, onirógena, inductora al trance, buena sinergia con la artemisa) y datura (planta asociada al vuelo de las brujas, seguridad personal, determinación, protectora fiera, onirógena).
- Aliados minerales: cuarzo blanco (claridad, canalización), selenita (lunar), piedra de sal (referencia lunar-marina, protectora), anillo de plata con piedra luna.
- Aliados animales: plumas de rapaz nocturna (vuelo del espíritu), conchas marinas (lunares-acuáticas).
- Elementos: frasco de agua (sueño, inconsciente, Otredad, canalización), vela central (intención, determinación, foco, iluminadora en la penumbra del sueño, lucidez).
- Aliados artificiales: Espejo (representación y portal al inconsciente y a la Otredad), llave (apertura de lo oculto, cruce al Otro Lado), calendario lunar/calculador de mareas, cartas de oráculo de la muerte y la luna.
- Otros: sigilo con la intención.

Como cualquier altar, debe montarse con plena atención y consciencia de cada elemento incluido, teniendo claro que aunque a nivel lógico queramos incluir un ítem, si no estamos convencidos o a nivel intuitivo algo no acaba de cuadrar, prescindiremos de ello. No queremos incompatibilidades o interferencias en el altar.
Procederemos por la noche, antes de dormir, a su consagración con nuestra ritualística de preferencia. Un ejemplo de ello puede ser invocar a los espíritus incluidos en el altar, entregarles una pequeña ofrenda (una plegaria, salpicar agua aromática sobre ellos, un compromiso… lo que consideremos adecuado y factible). Declararemos claramente nuestra intención y tras ello, podemos meditar en dicha intención, cargando el altar con la energía de nuestra visualización o de la fuente externa que prefiramos. Una vez lo sintamos vibrante, declararemos que ha sido consagrado.
¿Qué tipo de trabajo haremos en este altar?
Las opciones son muy amplias, así que voy a dar una de tantas que podrían resultar, que es la de hacer una novena.
El aspecto positivo de hacer una novena es que ya que se trata de un trabajo delimitado con un principio y un fin (9 noches consecutivas), concentra más nuestros esfuerzos e intención y evita que nos dispersemos y acabemos dejando de lado el altar y nuestro trabajo mágico en él.
El día de la consagración del altar, invito a realizar el primer trabajo en el altar meditando y reflexionando sobre qué podemos dar nosotros para conseguir aquello que estamos solicitando al altar. Todo en esta vida tiene un pago, con lo que deberíamos valorar de qué manera podemos recompensar lo que estamos solicitando y qué sacrificios van a constituir algo positivo a nuestro fin. Por ejemplo, podemos acordar que dedicaremos tiempo cada día de la novena a interpretar uno de los sueños de la noche, que buscaremos referencias a los sueños de la noche a nuestro alrededor durante nuestro día siguiente o que leeremos un capítulo de un libro sobre sueños o de nuestro diario onírico frente al altar antes de dormir. Podemos acordar que evitaremos el uso de pantallas dos horas antes de dormir y que haremos una meditación para sembrar un sueño o una incubación del tipo que sea, que pasaremos a limpio nuestros apuntes sobre técnicas oníricas…
Escribiremos una lista de aquello con lo que nos queramos comprometer para conseguir nuestra intención y la dejaremos en el altar, teniendo presentes nuestros compromisos durante toda la novena.
Además de cumplir lo que hemos propuesto, el trabajo básico de altar consistirá en pasar un rato libre de distracciones frente a él cada día antes de dormir, en el que podremos agradecer y honrar a nuestros aliados, hablar con ellos y/o con nuestro inconsciente, releer nuestro diario de sueños, sembrar un sueño o intención para la noche…
Recomiendo registrar cada día de la novena en nuestro diario para ver así los resultados y poder revisar y mejorar de cara a futuros trabajos.
¡Y esto es todo por hoy! Espero que os haya gustado la propuesta 😊 Ya me diréis si os habéis animado con ello. A nivel personal, he de decir que mi segundo día con el altar conseguí tener una breve proyección desde un sueño lúcido, con lo que fue un alivio sentir que volvía a abrirse mi práctica. ¡Uf! Aún así, no os sintáis desmoralizados en el caso de que no tengáis resultados tan rápidos. Esto es como todo, celebrar los logros por pequeños que sean, poner objetivos fáciles de conseguir e incentivar la motivación y la emoción, en lugar de la frustración, es lo que con el tiempo y la práctica lleva al progreso.
¡Un abrazo a todos!