Ritual de la Lupercalia. Purificación y fertilidad
Added 2022-02-17 21:42:36 +0000 UTC¡Buenas a todos! ¡Post sorpresa porque simplemente me ha apetecido!
Dado a que seguimos rondando la luna llena de febrero y este es el mes de la purificación por excelencia, os quiero compartir el ritual de purificación que improvisé el lunes pasado aprovechando que puede ser algo diferente a lo que se suele ver y que he pensado que quizá os resultaría interesante. Que conste que da cierta vergüenza hablar de estos asuntos, pero voy a romper una lanza porque se puedan hablar estos temas con naturalidad y puedan ser útiles a otras personas. ¡Sangre, sexo y machos cabríos, vamos allá!
Quiero comenzar sin embargo comentando que dado a que en este artículo vamos a hablar de sacrificio y magia de sangre, hago un pequeño disclaimer para aquellos lectores para los cuáles la autolesión o la sangre sean tema sensible, a fin de que puedan dejar de leer si así consideran necesario. La magia de sangre no es una forma de autolesión ni debe ser usada jamás como estrategia de afrontamiento en enfermedades mentales. Si sientes la necesidad de hacerte daño, por favor, habla con una persona de confianza y busca ayuda profesional; la hechicería puede acompañarte en tu recuperación, pero no puede hacer el trabajo de un profesional sanitario. La magia de sangre no es para todo el mundo y debe ser practicada siempre en condiciones higiénicas y seguras por practicantes adultos y plenamente conscientes de que se trata de una práctica ritual puntual y no un medio para hacerse daño.
Conste que como siempre, no recomiendo ni hago apología las prácticas rituales de las que hablaremos; simplemente cuento mi experiencia y confío en que mis lectores son personas mayores de edad responsables y con capacidad de raciocinio como para hacer o dejar de hacer lo que consideren con la información.
A todo esto, si os interesa el tema, pronto os traeré una reseña de mi última lectura: Of Blood and Bones, que versa precisamente de estos temas, bajo mi punto de vista con un acercamiento muy positivo para el público general, haciendo un excelente trabajo de destabuización.
RITUAL DE LA LUPERCALIA
La intención de este pequeño rito era llevar a cabo una purificación profunda y un hechizo de fertilidad inspirados en las prácticas clásicas de la Lupercalia y su sentido mágico-espiritual.
Los materiales que utilicé fueron los siguientes:
- Un caldero
- Papel y boli
- Un pequeño ramillete de hierbas purificadoras secas (en ese momento tenía a mano romero y ajenjo, pero la ruda, el tomillo, la salvia, el laurel… serían buenas opciones)
- Una lanceta estéril (de las que usan los diabéticos)
- Hilo rojo
- Un vasito de leche (si fuera de cabra u oveja perfecto, yo sólo tenía de vaca y sin lactosa que es la que toman en casa, ya que yo no tomo leche)
- Un pañuelo blanco de tela (¡si se tuviera un poco de lana blanca aún mejor!)
- Medios para la invocación de los espíritus que se quiera invocar (en mi caso un cráneo de cabra que tengo consagrado al Boc de Biterna, manifestación local del astado, al que considero una manifestación de la energía de Pan, Fauno, Silvanus y también de los dioses de carácter dionisíaco).
PROCEDIMIENTO
De noche, vestida de cielo como dicen los wiccanos (vamos, que en pelotas jajaja) preparé el altar con todos los elementos. Tras una meditación inicial para estar en un estado de trance ligero, me dispuse a invocar al espíritu que en mi zona es más representativo de Pan/Fauno, el Boc de Biterna. De haber organizado el rito con premeditación hubiera tenido preparada una ofrenda de pan y vino tinto para llevar a cabo en este momento el red meal (de Artisson) que acostumbro a practicar en mis rituales, pero es lo que tiene la improvisación. Lo comento por dar una versión más completa del rito de cara a posibles adaptaciones o repetirlo en el futuro 😊
Tras saludarle, pedir su guía, beneplácito y ayuda en el rito me dispuse a escribir en el papel aquellos elementos de los que yo consideraba que debía purificarme. Hasta aquí el hechizo es algo bastante común, pero en este caso realmente apuntarlo es más para tener las ideas claras, no tanto para que lo escrito represente esos aspectos a un nivel mágico, como es lo usual. Para eso ya tendremos un elemento de nexo más potente, la sangre.
Teniendo los conceptos claros, fui visualizando cada uno de ellos y mandando esa energía a mi mano, hasta la punta de mi dedo. En mi visualización, con los ojos cerrados, veía como una energía negra y densa se iba retirando de mi cuerpo y concentrando en mi pulgar, cada vez más oscuro y pulsante.
Cuando estuve lista, tomé la lanceta estéril (tras haberme desinfectado con un poco de alcohol la zona antes de ponerme a visualizar) y me pinché en el dedo.
A estas alturas es conveniente dejarse llevar un poco por el espíritu salvaje de la Lupercalia (algo que ya tiene bastante de forma natural la magia de sangre, la gran energía que mueve y lo que remueve por dentro la transgresión del tabú) y dejarse llevar a este estado de consciencia primario y poderoso.
La sangre mantiene aquí el significado de los rituales clásicos. Es un sacrificio a cambio de lo solicitado, pero también es en sí misma el objeto de lo que uno se quiere purificar. Es (y somos, en sustitución al sacrificio animal que era lo habitual en la antigüedad clásica para ello) un chivo expiatorio: hemos trasladado a nuestro dedo y a esa gota de sangre todos los males de los cuáles nos queríamos librar, y al matarlo simbólicamente a través del dolor y hacer correr la sangre, sacando "el mal" de nosotros, quedamos purificados. Para mi, este resulta un acto realmente potente.
Concentrándome en esta connotación saqué unas cuantas gotas de sangre del dedo y la deposité sobre el pequeño papel escrito dibujando una cruz sobre el texto.
Tras ello, con algo más de sangre me manché la frente, tal y como se llevaba a cabo en el ritual romano de la Lupercalia.
Tomé el hatillo de hierbas purificadoras, las coloqué sobre el papel y las enrollé con él, atando con el cordel rojo y varios nudos. Seguidamente le prendí fuego y la eché en el caldero. Mientras quemaba, veía con regocijo como aquello que debía marcharse era destruido y se alejaba en el humo.
Tomé el pañuelo blanco, lo mojé en leche y como en el ritual clásico, lo utilicé para limpiarme la sangre de la frente y quedar limpia, renaciendo con ello. De ser lana, considero que lo más adecuado hubiera sido lanzarla también al fuego para una conclusión más pulcra a nivel energético y simbólico, pero en mi caso dejé el pañuelo para lavarlo al día siguiente y ya.
Tras ello, una risotada, parte imprescindible del rito de los lupercos. A estas alturas, salió prácticamente natural, de la emoción de sentirse limpia y renacida.
Y terminado el rito de purificación, me dispuse a proseguir con el rito en su parte de fertilidad, de la cuál sí que ya no voy a dar detalles por tratarse de magia sexual y excederse del nivel de intimidad que estoy dispuesta a compartir, jajaja. En él básicamente se dirige la energía sexual, energía fértil por excelencia, a aquellos proyectos o elementos que se busca hacer crecer y fructificar.
Otro día podemos hablar de estos dos tipos de magia de una forma más amplia, no contando una experiencia concreta sino a un nivel más de nociones básicas y funcionamiento.
Para mi, la magia de sangre siempre tiene un carácter muy íntimo, potente y vibrante, y por ello la reservo para rituales y actos mágicos que considero que requieren de una gran energía y una conexión con lo salvaje y con las fuerzas más primigenias. Resuena en una parte muy profunda de nuestra psique. Yo la tengo muy naturalizada y no siento ninguna connotación negativa hacia ella, pero no sé cuál será vuestra opinión al respecto. ¡Espero que no os haya parecido algo muy raro!
Me encantaría leer vuestras opiniones :)
¡Un abrazo!