Plantas Aliadas: Artemisia Vulgaris I
Added 2022-01-29 16:00:01 +0000 UTC
En el día de hoy os traigo la primera parte de una pequeña monografía que he escrito sobre una interesantísima planta, la artemisa. Esta es una planta a la que tengo un enorme cariño y que me ha acompañado en el camino de la brujería desde el principio, siendo a día de hoy una de mis principales aliadas. Espero que os guste y sobretodo que os resulte útil en vuestra propia práctica. De ser así, os publicaré por aquí las monografías de las otras plantas que vaya escribiendo y así tengo a alguien con quién compartirlas (porque sí, yo hago estas cosas frikis para mi porque me gusta, y luego pienso que lo mismo a otros también les sirve, jaja). Que os aproveche y como siempre, se agradecen corasonsitos y comentarios, que me ponen muy contenta cuando los leo.
ARTEMISIA VULGARIS: LA MATER HERBARUM
La artemisa (Artemisa vulgaris) es una hierba de la familia de las asteráceas que habita en zonas templadas, con una gran extensión por la zona septentrional de la Península Ibérica. Se trata de una planta perenne que habitualmente alcanza el metro a metro y medio de altura (pudiendo superarlo en ocasiones), con una raíz leñosa de la cuál surge un tallo erecto y estriado, a veces rojizo. Sus hojas, de forma pinnada, son muy características por su tono verde (generalmente oscuro) en el anverso y blanquecino en el reverso, el cuál está recubierto de una suave vellosidad. Sus flores, que se producen de julio a octubre, son muy pequeñas, de 2 a 3mm, amarillas o rojizas, situadas en ramilletes terminales. Se trata de una planta resistente y de crecimiento rápido que brota en las riberas, cerca de fuentes de agua, en terrenos de maleza sin cultivar, cunetas, escombreras y zonas removidas y nitrificadas[1]hasta 1400m[2].
Etimología y nombres comunes
La artemisa recibe su nombre de la diosa griega homónima. Artemisa destacaba como protectora de las jóvenes antes de su casamiento y como regente en los partos, puesto que su leyenda contaba que había ayudado en el de su mellizo Apolo. Se trataba de una diosa virgen ligada a la naturaleza agreste, a los animales salvajes y a la caza. La diosa arquera, habitante y señora de los bosques, poseía un carro tirado por cuatro ciervas y era acompañada siempre por su corte de ninfas. Su figura tomó también asociaciones de otras diosas griegas de la luna como Selene, adoptando así rasgos nocturnos y lunares, especialmente destacables en su equivalente romana, Diana, la cuál durante la Edad Media reunió un gran número de mitos que la colocaban como líder del vuelo nocturno de las brujas.
Otra hipótesis de su nombre la plantea Plinio, según el cuál se habría llamado a la planta como la Reina Artemisia I de Caria, debido a su predilección por la planta y el gran uso que le daría para curar enfermedades. Lobelio llamó a la artemisa Mater Herbarum, hierba madre, y Apuleyo Parthenium[3].
Otros nombres comunes por los cuáles es conocida esta planta son artamisia, altemisia, cenizos, manzanillón[4]altamisia o hierba de San Juan[5].
La caza de Diana, Thomas Willeboirts Bosschaert, 1650. Fuente
HISTORIA Y ETNOBOTÁNICA
Usos medicinales
La artemisa ha sido utilizada para gran número de propósitos medicinales a lo largo de la historia, pero como su nombre Mater Herbarum indica, ha destacado siempre especialmente en el ámbito ginecológico como una planta de gran valor para la menstruación y los partos. De ello proviene su asociación con la divinidad que le da nombre. La artemisa resulta útil para regular la menstruación y provocarla en caso de irregularidades o retrasos, así como para calmar el dolor producido por la misma, para lo cuál posee virtud antiinflamatoria, tranquilizante, hipnótica y sedativa. Para este fin, se utilizaba normalmente la decocción de la raíz o la infusión de la parte aérea[6]. Por su capacidad de estimular el útero ha resultado también una planta ampliamente usada a lo largo de la historia para provocar el parto y la expulsión de fetos muertos[7]o de la placenta en el caso de quedar retenida, a modo de cataplasma en el vientre[8]introduciéndola en la vagina o utilizando su decocción en baño de asiento[9], y para aliviar los dolores tras el alumbramiento. Es esta capacidad de producir contracciones la que le ha ganado la fama de abortiva desde la antigua Roma[10]y ha sido comúnmente usada hasta tiempos recientes para interrumpir el embarazo.
La artemisa destaca también en infusión como planta digestiva, con un efecto aperitivo y carminativo, y como depurativa del hígado. José Quer la reflejaba además como una planta diurética y útil para expulsar las piedras del riñón, así como para tratar la gota[11]. Resulta una planta tónica y fortificante para el ánimo general y para dar vitalidad. Se ha utilizado también para aliviar catarros y dolores de garganta y para tratar heridas y rozaduras[12], como vulneraria y contra el veneno de picaduras de alacranes y serpientes, tomada en vino o puesta en emplasto sobre la herida[13].
En veterinaria y para uso humano, en algunos lugares ha sido usada también como desparasitante[14],[15].

Usos en la magia popular
La artemisa era conocida en Roma como la Mater Herbarum, la hierba madre, asociación que ha pervivido en su nombre inglés mugwort (mother’s wort). José Quer[16]la presenta en la España del siglo XVIII como una planta de tal virtud que el pueblo le demostraba su veneración atribuyéndole notables “efectos supersticiosos”, que por desgracia no llega a mencionar en su escrito. Lo que si menciona es que la planta “destruye la cualidad pestilencial del aire”, es decir, que purifica el ambiente, algo que veremos reflejado en su trasfondo etnobotánico mágico por gran parte de Europa.
En Witchcraft Medicine se menciona como una de las plantas rituales más importantes para los pueblos germanos, que la utilizaban en hatillos frescos para sacudirlos sobre los enfermos y quemarlos después para desvanecer a los malos espíritus. De hecho, la nombran como una de las plantas medicinales utilizadas desde más antiguo en Europa como incienso, afirmación que respalda también David Elliston Allen en Medicinal Plants in Folk Tradition.
No es esta la única fuente en la que aparece como planta purificadora y protectora. Christian Rätsch comenta que era utilizada como incienso junto al hipérico para alejar a los malos espíritus de la habitación de las parturientas, que se creía que expulsaba los demonios, protegía de la mala medicina y repelía el mal de ojo. También comenta que se esparcía alrededor de las camas de los muertos (probablemente, para evitar que los malos espíritus los importunaran en su tránsito). Apuleyo también mencionaba que expulsaba malos espíritus y neutralizaba el mal de ojo[17].
Por supuesto, en el ámbito de la magia popular quedaba reflejada la virtud de la artemisa en materia de salud femenina: un ramillete en la mano izquierda de las embarazadas servía para protegerlas en el parto[18]y un ramillete atado al muslo izquierdo para provocarlo, habiéndose de retirar luego inmediatamente para parar la hemorragia[19]. Existen dichos y poesías que lo reflejan en diversos lugares: en Escocia, “si bebieran ortigas en marzo y comieran artemisa en mayo, muchas buenas doncellas no hubieran ido a la tierra (no hubieran muerto)”[20], o en Cataluña “Si las mujeres supieran de la virtud de la artemisa, la llevarían siempre prendida de la camisa”.
Afín a sus virtudes para el aparato reproductor femenino, la artemisa es una planta que se ha utilizado frecuentemente también en magia sexual y amorosa: como afrodisíaco, para mejorar la fertilidad y para generar sueños proféticos relacionados con el futuro cónyuge[21]. Se utilizaba también en los lechos de amor en las fiestas de mayo, a fin de dar fertilidad a las parejas al mantener relaciones sexuales en ellos[22].
La artemisa está estrechamente relacionada con San Juan y los ritos del solsticio. En España, en el siglo XVIII se atestigua su uso frecuente en este día y víspera por parte de gran parte del vulgo haciendo coronas y cintos[23]. Era empleada como purificadora echándola a la hoguera y saltando sobre ella en zona germana, y formando parte del ramillete de 9 hierbas sagradas del día en Gales. En muchos lugares de Europa se creía que su poder de alejar malos espíritus era especialmente intenso en el solsticio de verano[24]. En Inglaterra se creía que en la medianoche de San Juan se podía encontrar escarbando bajo la artemisa una raíz muerta que servía de amuleto contra las fiebres, las úlceras y los rayos, y que si las doncellas la encontraban y la colocaban bajo la almohada soñarían con su futuro marido[25]. No es esta únicamente su asociación con el ámbito profético, y es que existe noticia de que en Italia se colocaba bajo la almohada de los enfermos para averiguar, según lo que estos tardaran en dormirse, si sanarían o no[26]. Paracelso[27]menciona que recogida en San Juan y colgada de un roble en los campos, los vuelve fértiles (pudiendo recogerla también los viernes antes del amanecer para el mismo uso). En Alemania se hacían coronas de ella en la mañana de San Juan y se preservaban contra los embrujos, o se llevaban a la figura del santo junto a una lamparilla para que protegiera de hechicerías. En Normandía se toma durante esta víspera para proteger al ganado de los maleficios que les cortan la leche[28].
La artemisa también posee asociaciones a otras celebraciones. En la víspera de la Ascensión, en Sicilia, las mujeres hacían cruces con artemisa y las ponían en el tejado para que Jesús las bendijera, guardando el resto del año las cruces como amuleto o colgándolas en el establo para domar a los animales más difíciles[29]. Junto con árnica, valeriana, caléndula, salvia y milenrama se hacían hatillos en Gales en Lughnasadh y se guardaban para facilitar los partos, mejorar la fertilidad y proteger de brujerías, tormentas y granizo. Un dicho inglés comenta, de hecho “artemisa y hierba de san Juan, quémalas y para la tormenta” (Mugwort and saint John’s wort, burn on and stop the storm). Precisamente en otros lugares de Europa se le atribuyen también propiedades de protección contra las tormentas, los rayos y el granizo, y se asocia como planta sagrada de los dioses celestes del trueno[30]. Por ejemplo, Paracelso[31]refiere que esparcida en los campos durante la siembra los prevenía de granizo.
La artemisa ha sido utilizada también como aliada del viajero. Plinio mencionaba que aquél que la portara encima (o la llevara en la suela de la sandalia) podría andar lo que hiciera falta sin cansarse ni ser dañado por animales salvajes ni por el sol[32],[33]. También se creía útil para prevenir la picadura de las serpientes, y de hecho, existen varias leyendas que ligan a la artemisa con este animal.
Una de ellas la transcribe Christian Rätsch[34], refiriendo a la criatura legendaria Haselwurm, una gran serpiente blanca con una corona dorada que habitaba bajo un viejo avellano, la cual daría poderes mágicos a su captor: comandar a los espíritus, volverse invisible y comprender todos los idiomas, incluidos de los animales y plantas, y por lo tanto saber todas sus propiedades curativas. La leyenda decía que una de las formas de capturarla sería esparcirle artemisa por encima.
Otra variante de la leyenda en territorio ruso habla de una niña que cayó en un profundo nido de serpientes del cuál no podía salir. En él, halló a la coronada reina de las serpientes (variante del Haselwurm), que le señaló una piedra luminosa que las demás serpientes lamían para satisfacer el hambre. La niña las imitó hasta que llegó la primavera y las serpientes se enlazaron para formarle una escalera, y la reina le concedió como regalo de despedida el don de conocer el lenguaje de las plantas y todas sus propiedades, siempre y cuando jamás mencionara el nombre de la artemisa.
De aquí viene otra asociación curiosa a nivel folklórico de esta planta, su conexión con la memoria y el olvido, sobretodo en Rusia, dónde la planta es llamada “hierba del olvido”. Según termina la leyenda, al pronunciar la niña el nombre de la artemisa en un momento de despiste, olvidó todo el conocimiento que se le había brindado[35]. Sin embargo, a esta planta a menudo se la relaciona también con la capacidad de traer a la mente recuerdos olvidados o generar nuevas conexiones entre recuerdos pasados y eventos futuros, con lo que se presenta más bien como una planta con la capacidad de alterar la memoria de formas variadas.
Finalmente, otra agrupación de usos interesantes de esta planta refiere a su asistencia en materia de vuelo del espíritu. En Witchcraft Medicine se da testimonio de ello mencionando que en Samhain sería utilizada por algunas mujeres sacrificando un ganso y frotándolo o fumigándolo con artemisa. Posteriormente, se usaría la grasa del animal para hacer un ungüento de vuelo.

La Artemisa: ¿Hierba de los sueños?
Al llevar a cabo este estudio, no he podido pasar por alto un hecho curioso: la prácticamente ausencia de menciones en las fuentes antiguas del uso de la artemisa como hierba de los sueños o de la adivinación. La artemisa es en las fuentes anteriores al siglo XX una aliada principalmente en materia ginecológica: magia amorosa, de fertilidad y de cuidado del aparato reproductor femenino. Paralelamente, destaca como hierba protectora frente a una variedad de amenazas (enfermedad, brujas, rayo, granizo o tormenta, peligros en el camino, problemas en el parto) y de destierro de malos espíritus. Sólo de manera anecdótica se presenta como planta adivinatoria y onírica, ligada a los sueños proféticos en materia amorosa o de enfermedad, y en sólo una mención se presenta como planta ligada al vuelo del espíritu en una fuente indirecta[36]. A depender del descubrimiento de nuevas fuentes que lo contradigan, por el momento tomaré las consultadas como muestra válida para presentar esta conclusión.
Dado a la popularidad e identificación de esta planta hoy en día en relación con el ámbito onírico, de viaje astral y adivinatorio, resulta un hecho destacable el cambio de concepción que se ha tenido de ella recientemente. Quizá esto responda a la mayor popularidad de otras hierbas en el ámbito amoroso, sexual y apotropaico que han eclipsado su virtud al punto de pasar sus aspectos folklóricos característicos a un plano completamente secundario, lo que ha llevado a acentuar aquellos menos comunes.
Otra hipótesis posible del aumento de sus asociaciones en estas áreas puede venir en la línea de su identificación mitológica con Artemisa y Diana, que en el siglo XX tuvieron un gran resurgimiento ligado al neopaganismo y a propuestas como las de Margaret Murray, según las cuáles, inspirada en los procesos de brujería de entre los siglos XIV y XVII, se presentaban como diosas de las brujas. De este modo, su planta por excelencia vería reforzadas y magnificadas sus conexiones con el vuelo del espíritu y el ámbito lunar y nocturno (como es el mundo onírico), llegando así a la literatura ocultista y pagana moderna y estableciéndose firmemente con dichas asociaciones. Además, la artemisa ofrecía un sustituto factible como planta inductora al trance y al vuelo frente a otras opciones tradicionales más tabuizadas y peligrosas, como son las solanáceas belladona, estramonio o beleño.
Cabe mencionar que el hecho de que su popularidad en estos aspectos se haya dado especialmente en el siglo XX no le resta potencial a su uso en ellos. Su conexión con Artemisa es una vía de trabajo muy interesante que conecta a esta planta con todas estas virtudes, y sus propiedades fisicoquímicas, que le otorgan virtud hipnótica, sedante y levemente psicoactiva respaldan su uso como inductora al trance y generadora de ideas inusuales que sirvan en materia de adivinación y sueños. Con todo, la artemisa se ha ganado un lugar de honor entre los enteógenos de baja peligrosidad y de ella se han reportado excelentes resultados en todas las áreas comentadas. Así pues, en la segunda parte de este artículo nos introduciremos en sus propiedades fitoquímicas y sus usos como planta aliada a día de hoy, con diversas propuestas interesantes para aquél que quiera estrechar lazos con la planta de la señora de los bosques.
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[1] Quer, P. F. (2016). Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Peninsula.
[2] D’Ambrosio, U., Roca, T. G., Gras, A., Soler, M. P., & Xirau, J. V. (2020). Plantes medicinals de Catalunya. Farell Editors.
[3] Quer, J. (1762) Flora española ó Historia de las plantas que se crian en España.
[4] D’Ambrosio, U., Roca, T. G., Gras, A., Soler, M. P., & Xirau, J. V. (2020). Plantes medicinals de Catalunya. Farell Editors.
[5] Quer, P. F. (2016). Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Peninsula.
[6] D’Ambrosio, U., Roca, T. G., Gras, A., Soler, M. P., & Xirau, J. V. (2020). Plantes medicinals de Catalunya. Farell Editors.
[7] Quer, J. (1762) Flora española ó Historia de las plantas que se crian en España.
[8] Quer, P. F. (2016). Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Peninsula.
[9] Dioscorides, P., & de Laguna, A. (1733). Pedacio Dioscorides Anazarbeo, annotado por el doctor Andres Laguna. Imprenta de Domingo Fernandez de Arrojo.
[10] Quer, P. F. (2016). Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Peninsula.
[11] Quer, P. F. (2016). Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Peninsula.
[12] D’Ambrosio, U., Roca, T. G., Gras, A., Soler, M. P., & Xirau, J. V. (2020). Plantes medicinals de Catalunya. Farell Editors.
[13] Quer, P. F. (2016). Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Peninsula.
[14] Allen, D. E. (2012). Medicinal Plants in Folk Tradition. Timber Press.
[15] Pearson, N. G. (2020). The Devil’s Plantation. Llewellyn Publications.
[16] Quer, P. F. (2016). Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Peninsula.
[17] Folkgard, R. (1892) Plant lore, legends and lyrics. Sampson Low, Marston and Company.
[18] Müller-Ebeling, C., Rätsch, C., & Ph D, S. W. (2003). Witchcraft Medicine: Healing Arts, Shamanic Practices, and Forbidden Plants (1.a ed.). Inner Traditions International.
[19] Chevallier, A. (2017). Enciclopedia de plantas medicinales : 550 hierbas y remedios para dolencias comunes. Cinco Tintas.
[20] Folkgard, R. (1892) Plant lore, legends and lyrics. Sampson Low, Marston and Company.
[21] Hawkins-Tillerson, J., Wasserman, N., & Wasserman, J. (2007). The Weiser Concise Guide to Herbal Magick. Weiser Books.
[22] Müller-Ebeling, C., Rätsch, C., & Ph D, S. W. (2003). Witchcraft Medicine: Healing Arts, Shamanic Practices, and Forbidden Plants (1.a ed.). Inner Traditions International.
[23] Quer, J. (1762) Flora española ó Historia de las plantas que se crian en España.
[24] Allen, D. E. (2012). Medicinal Plants in Folk Tradition. Timber Press.
[25] Folkgard, R. (1892) Plant lore, legends and lyrics. Sampson Low, Marston and Company.
[26] Folkgard, R. (1892) Plant lore, legends and lyrics. Sampson Low, Marston and Company.
[27] Paracelso. (1900). Las Plantas Mágicas. Botánica Oculta. Humanitas.
[28] Folkgard, R. (1892) Plant lore, legends and lyrics. Sampson Low, Marston and Company.
[29] Folkgard, R. (1892) Plant lore, legends and lyrics. Sampson Low, Marston and Company.
[30] Allen, D. E. (2012). Medicinal Plants in Folk Tradition. Timber Press.
[31] Paracelso. (1900). Las Plantas Mágicas. Botánica Oculta. Humanitas.
[32] Folkgard, R. (1892) Plant lore, legends and lyrics. Sampson Low, Marston and Company.
[33] Cunningham, S. (2008). Enciclopedia de las hierbas mágicas. Grupal Logistica Y Distribucion.
[34] Müller-Ebeling, C., Rätsch, C., & Ph D, S. W. (2003). Witchcraft Medicine: Healing Arts, Shamanic Practices, and Forbidden Plants (1.a ed.). Inner Traditions International.
[35] Folkgard, R. (1892) Plant lore, legends and lyrics. Sampson Low, Marston and Company.
[36] Müller-Ebeling, C., Rätsch, C., & Ph D, S. W. (2003). Witchcraft Medicine: Healing Arts, Shamanic Practices, and Forbidden Plants (1.a ed.). Inner Traditions International.

