Reseña: The Poison Path Herbal. - Baneful Herbs, Medicinal Nightshades & Ritual Entheogens de Coby Michael
Added 2021-12-05 16:01:02 +0000 UTC¡Muy buenas a todos! Hoy os traigo la reseña de mi última lectura, considerando que ha sido un libro que me ha gustado mucho y las recomendaciones siempre vienen bien.
El libro que me he leído es The Poison Path Herbal. Baneful Herbs, Medicinal Nightshades & Ritual Entheogens, de Coby Michael. Hace bastante tiempo que sigo al autor porque descubrí su blog, patheos.com/blogs/poisonersapothecary/ (ahora también tiene thepoisonersapothecary.com) hace un par de años mientras buscaba información sobre la hierba mora y me encantó que tratara temas distintos a lo que suelen leerse y ofreciera su gnosis e información etnobotánica de plantas poco comunes. Siguiéndolo de cerca, cuando vi que publicaba libro, aunque salía un poco caro el envío desde Estados Unidos, no dudé en comprarlo para apoyarle y leer largo y tendido su trabajo.

The Poison Path Herbal es un libro para aquellos interesados en el trabajo mágico y espiritual con las plantas venenosas y enteógenas. Una vía práctica y de conocimiento que últimamente ha ganado mucha popularidad, a la vez que ha reavivado su eterna polémica. Este es un tema que raramente comentaré a un nivel público precisamente por eso, pero creo que aquí todos somos lo bastante adultos para ser responsables y para poder conversar de él con naturalidad.
Soy del parecer de que existe una enorme demonización, desinformación y tabú alrededor de ciertas especies vegetales en la sociedad actual, y que esa censura ha calado incluso en los círculos paganos o brujos, que también estamos sujetos a muchos de sus tabúes aún sin ser conscientes. Y destaco la demonización porque no me parece que sea un asunto únicamente de toxicidad: por ejemplo, es tan mortal un ricino como un estramonio, y sin embargo el segundo porta una fama muchísimo más dura, legada de su relación histórica con el diablo y las brujas y con su potencial alucinógeno (más bien delirante), que en la sociedad occidental resulta escandaloso.
Sin embargo, entre estas especies en muchos casos hallaremos plantas utilizadas como visionarias y aliadas mágicas desde la antigüedad pagana y, más allá de que se utilicen o no a nivel personal, simplemente por eso, ya merecen un respeto que pocas veces se les da. Ninguna planta es ni buena, ni mala. Buena o mala será la interacción que se tenga con ella en función de la cautela y el respeto con el que se trate, y de la intención con la cuál se empuñe. Si bien son especies peligrosas e incluso mortales, y que en muchos casos se ha hecho un mal uso de ellas a lo largo de la historia, yo no creo que debamos demonizarlas, sino conocerlas para saber convivir con ellas con cautela en el caso de que se crucen en nuestro camino.
Trabajar a nivel espiritual con ellas no es, evidentemente, un camino para todo el mundo, y por ello no creo que deba popularizarse como moda despreocupadamente, pero sí creo que muchos podemos aprender de él desde el cuidado y la consciencia. Una de las malinterpretaciones más habituales que creo que impiden este aprendizaje es pensar que para interactuar con estas especies es necesario consumirlas, intoxicarse con ellas o ponerse en grave peligro, cuando no es así. Podremos aprender muchísimo de cultivarlas, de verlas vivas, de meditar con ellas, usarlas en amuletos, hechicería, o como familiares simplemente yendo con cuidado al manipularlas, sin necesidad de una interacción más invasiva o peligrosa. Al final, lo que buscamos en primera instancia en un trabajo espiritual o mágico no son sus propiedades fisicoquímicas, sino la interacción con su espíritu, y dicha interacción podrá ser profundamente enriquecedora, como también puede serlo con cualquier otra planta. Simplemente requieren de conocimiento, precaución y mucho respeto.
Para ello, el libro de Coby Michael me ha parecido una herramienta magnífica. The Poison Path Herbal se aleja de otras obras famosas dentro de la temática como el Veneficium o Pharmako Gnosis para acercar el conocimiento de estos potenciales aliados vegetales al público general con una claridad, simplicidad y didáctica mucho más comprensible y directa. Es un libro fácil de leer y entender, con la información bien plasmada y ordenada para que pueda ser revisada y consultada de forma habitual, encontrando fácilmente lo que se busca. Y eso, teniendo en cuenta la dificultad de comprensión de los referentes anteriores, escritos normalmente en una clave mucho más mistérica e incluso algo oscurantista (por muchas cualidades positivas que también tengan), se agradece mucho.
Esta obra deja claro que el uso de las plantas enteógenas no tiene que ser oscuro o complicado, y que no por ello deja de ser profundo. Pone mucho hincapié en sus propiedades positivas y de crecimiento interior, en contraposición a la mala fama que suelen tener, para intentar contrarrestar el tabú con el conocimiento que le ha otorgado su experiencia.


El libro posee tres grandes bloques que responden a la visión del autor sobre la Vía del Veneno:
El primero, es una introducción a este camino espiritual, incluyendo información general, conceptos básicos sobre los alcaloides de las plantas comentadas a lo largo del libro (esencialmente los de las solanáceas) y del uso de las plantas enteógenas y venenosas a lo largo de la historia, con un apartado específico para el Unguentum Sabbati.
El segundo bloque se introduce directamente en las tres vías de esta senda, al parecer del autor: el libro de Saturno, el de Venus y el de Mercurio. En ellas, encontramos información filosófica, espiritual, mitológica e histórica de cada una de estas corrientes energéticas, bajo las cuales se englobarán ciertas plantas, y se introduce en cada una de las plantas elegidas, ahondando en sus usos etnobotánicos, asociaciones mitológicas, propiedades medicinales, mágicas y espirituales y formas de uso, incluyendo interacción directa y dosificación en el caso de considerarse viable (que ya adelanto que no lo es en todas las plantas que trata). La información de cada planta es correctamente extensa (de un par a 9 páginas por planta) e interesante.

Las plantas que se encuentran en el libro, por si queréis ver si os interesan, son las siguientes:
Belladona, hierba mora, dulcamara, beleño negro, cicuta, eléboro, artemisa, ajenjo, agrimonia, sello de salomón, mandrágora, dedalera, estramonio, milenrama, amapola y adormidera, orégano de Creta, verbena, amanita muscaria, cálamo, perejil, alchemilla, vinca, acónito, lechuga silvestre, centáurea y circea.
Como podréis apreciar, no todas son venenosas, puesto que en ocasiones, que una planta pueda resultar enteógena o poseer la energía de una de las vías no tiene por qué estar ligado a que tenga una alta toxicidad. En general, todas las plantas propuestas han tenido potentes asociaciones etnobotánicas a lo largo de la historia con la brujería y la magia europeas, y creo que ese es un criterio que el autor ha usado para elegirlas. Tras ellas, hay un apartado extra de otras plantas que Coby Michael incluye habitualmente en su práctica por sus capacidades útiles, afines o complementarias al Poison Path.
El tercer bloque del libro se introduce en cómo llevar a la práctica todo este conocimiento. Se incluye información sobre diversos tipos de preparados, dosificaciones medicinales, recetas y una completa información de cultivo de muchas de las plantas tratadas en la obra. Las recetas que da son en algunos casos propias, y en otros recetas medicinales extraídas de farmacopeas y otros autores reconocidos en el herbalismo.
Este libro me ha dejado muy buen gusto de boca porque considero positivo que un autor haya decidido tratar este tema con sencillez y naturalidad. Si bien los otros autores más populares, con su forma de escribir y transmitir la información (Pendell por escribir bajo el notorio efecto de sus aliados, y Schulke porque es barroco como él solo, jaja...) establecen casi un filtro para que el que llegue a trabajar con estas plantas a través de sus libros no sea cualquier cabeza loca, creo que no es con la censura y la dificultad de acceso a la información como debemos establecer este filtro, sino con el conocimiento y la concienciación. Consecuentemente, me parece bien que el que quiera aprender de esto con responsabilidad tenga información clara como resulta en este libro.
The Poison Path Herbal proporciona una información muy útil y valiosa para entender a estos potenciados aliados bajo un enfoque multidisciplinar, mientras que propone formas de interacción aptas para todos los niveles, dando muchas ideas y herramientas tanto para usos con poco riesgo, como simplemente incluirlas en la hechicería, como para un uso enteógeno más intenso. Aún así, no hallaréis en él dosis altas o “físicamente alucinógenas”, porque evidentemente el autor no quiere matar a nadie, y son en su mayoría plantas realmente difíciles de dosificar, con un contenido en alcaloides muy variable en función de mil circunstancias y con unos efectos igualmente variables en función de la persona. En muchos casos, el efecto psicotrópico estará peligrosamente cerca de la dosis mortal, así que él se remite a dosis medicinales o bajas y bajo el disclaimer de que incluso estas pueden ser peligrosas. Recalquemos aquí de nuevo que uno no busca “alucinar” ni drogarse recreativamente al documentarse en este libro, sino interactuar con el espíritu de la planta. Lo siento, pero por mucho que popularmente se crea así, si pensamos que esto va de untarse un ungüento y acto seguido fliparlo sin hacer ningún trabajo por nuestra parte, con estas plantas mal vamos, a menos que queramos poner en riesgo nuestra vida abusando de la dosis. Esto no es ningún atajo para compensar la falta de habilidades psíquicas o espirituales.
Por lo que he visto del autor, para él el autocuidado, la búsqueda de una autoestima sana, el conocimiento personal y el trabajo de sombra son muy importantes, y creo que de una forma u otra esto se ve reflejado en cómo enfoca el trabajo con estas plantas, de forma que se conviertan en maestras, en una fuente de inspiración y de apoyo y en catalizadores de la sanación interna. Tiene un enfoque mucho más luminoso de lo que se suele ver en este tema, sin caer en absoluto en lo ingenuo o en la inconsciencia de que son plantas potencialmente peligrosas con una cara muy oscura. Él es capaz de ensalzar su luz sin negar su sombra, y eso me ha parecido muy bonito. Me ha parecido que es en sí mismo un reflejo del trabajo de sombra: la búsqueda de las virtudes dentro de aquello rechazado o en primera instancia considerado negativo, para integrarlo y hallar fuerza en ello.
Y es que muchas veces estas plantas son para nosotros el reflejo de aquello de lo que creemos carecer, o de lo que reprimimos, y al conocerlas y darles la mano nos ayudan a superar esos miedos o traumas y nos empujan a sanar.
Y me gustaría cerrar la reseña con un ejemplo personal de ello. A día de hoy, casi podría afirmar que el estramonio es mi aliado vegetal más querido, y por motivos completamente distintos a los que uno podría imaginarse de esta planta. No me ha llevado a volar por ahí, ni me ha causado horribles alucinaciones, ni nada de lo que yo creía saber de él cuando lo conocí.
Ninguna planta me ha dado más fuerza interior y más amor propio, ninguna planta me ha ayudado a abrazar los aspectos de mi sombra, sobretodo ligados a la feminidad, tanto como ella. Yo soy una persona con serios problemas para sacar carácter y hacerme valer frente al conflicto y las demandas de otras personas. Cuando me encuentro en la situación, agacho la cabeza, me encojo, me deprimo y me siento muy pequeñita y vulnerable. Supongo que porque soy muy empática y desde siempre se me ha premiado mucho ser obediente y complaciente, se quedó en mi sombra “la mala hostia”, cuando realmente es tremendamente necesaria para poner límites personales, reconocer la propia valía y defenderse a uno mismo. De esto derivan muchas otras dificultades de mi carácter, como la sensación de falta de control y de que otros decidían por mi, trauma sexual derivado de esta incapacidad de hacerme respetar (y respetarme), la falta de autoestima...
La datura es todo lo que yo he reprimido de mi en este aspecto: es profundamente fiera, poderosa, segura de si misma, sexual, resistente, dominante. No se doblega. Crece donde le da la gana, rápido, fuerte, exhibe su belleza con seguridad y es sensual y atrayente, pero sus límites son cortantemente firmes y como te le cruces, te destruye. Otros verán en ella una planta peligrosa, porque lo es, pero para mi ha sido una maestra que me ha enseñado a sacar todo eso de mi y quererme y respetarme mucho más, y a sustituir gran parte de esa vulnerabilidad constante con seguridad y fuerza. Me ha hablado de ello cada vez que la he ido a ver crecer a los campos, me ha enseñado sobre ello en sueños, reposando bajo mi almohada, me ha dado fuerzas y recordado que tengo ese poder en las situaciones en que lo he necesitado, en las que me ha acompañado. Incluso me ha protegido con sus espinas cuando me he sentido demasiado vulnerable sola. Me ha ayudado a sanar. ¿Cómo no la voy a querer?
Me quedo con que a menudo las cosas no son lo que parecen o lo que nos han dicho que son, y antes de demonizar algo sin conocerlo, creo que puede ser interesante cuestionar el por qué de esa demonización y darle la oportunidad de conocerlo, desde la cautela y el respeto. Y esto nos pasará frecuentemente con las plantas, no sólo con las demonizadas, sino con cualquiera, teniendo en cuenta lo acostumbrados que estamos a tablas de correspondencias cerradas. A menudo, descubriremos que nuestra interacción con ellas, si nos acercamos no desde la expectativa, sino desde la curiosidad de ver qué es lo que quiere mostrarnos, no resultará para nada en lo esperado, y eso nos abrirá los ojos a un mundo mucho más rico.
Así que tras esta anécdota de abuelo cebolleta, estas son mis conclusiones de hoy. Evidentemente, y creo que ha quedado claro, pero me veo en la obligación de hacer el disclaimer de forma clara una vez más, NO recomiendo ni hago apología del uso de ninguna droga con este artículo, este es solo un artículo de opinión. Podéis palmar de hacer el tonto con esto. Por favor, tened cabeza y criterio, que somos todos mayorcitos.
¡Espero que os haya gustado la reseña! Si me leo algún otro libro chulo, os iré haciendo reseñas también.
¡Muchas gracias a todos! ¡Un abrazo y feliz entrada a diciembre!