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La Vida de Titch (spanish only)

 

Well, this is the story from where Titch from "The Void" came to be.

IT'S IN SPANISH!! anyone is up for translation?

 if not I'm going to put it here just in case ahah

La vida de Titch


  Capítulo I

Era un sitio dedicado a la investigación, en el se podía sentir tanta agitación dentro de los laboratorios, como la tranquilidad casi inmutable de los pasillos teñidos de blanco y gris. En el cual no solamente trabajaban científicos , tenían dentro un gran número de pequeños ayudantes, los llamados exigus beta I, unos híbridos de ratón, criaturas las cuales había creado el consorcio científico para ayudantía, eran excelentes arreglando motores y maquinas, como poseían un gran potencial intelectual, que los hacía perfectos ayudantes de los mismos doctores en ciencias.

Los exigus beta I podrían caminar como una persona, en sus dos patas traseras, utilizaban las delanteras como cual manitos y desde creados les enseñaban a ser obedientes, haciéndoles pensar primero en el ser humano, olvidando que eran seres independientes. Pero pese a todo esto, ellos como todos los ratones, dentro del laboratorio habían desarrollado un sistema de clanes, donde identificaban a los exigus más viejos como padres y el resto se convertían en hijos. Eran increíbles, porque esto les ayudaba a trabajaran de manera mucho más eficientes según los científicos.

Como todos estos pequeños clanes, estaba el clan de los Exigus beta I que destacaban en su desempeño como intelectuales, desarrolladores, y reparadores, a quienes siempre les asignaban las tareas más delicadas y difíciles del recinto, en el cual destacaban Titch y su sobreprotectora hermana Frida, ambos eran los únicos dos que quedaban de un poderoso lazo de amistad entre los Exigus de aquel Clan, pues, los grandes guías habían desaparecido sin explicación, ahora aquel cargo recaía sobre Frida, quien cuidaba con garras y dientes a su querido Titch, junto con los demás integrantes. 

Titch hace dos años se había convertido en el ayudante personal de uno de los más importantes científicos inventores del edificio, incluso tenían un gran lazo de amistad, de aquellas amistades muy difíciles de encontrar entre humanos y las menospreciadas criaturas exigus. Aquel científico era diferente a los patanes antisociales que invadían el lugar, era un hombre que causaba increíble admiración a Titch, quien le tomaba como un ejemplo para guiarse en su vida diaria. Aquel hombre le enseñaba situaciones jamás vistas por los de su raza, que significaban hacer grandes inventos para ayudar a la humanidad, sentimiento que mantenían con orgullo y  hasta parecía nacer del mismo interés del pequeño exigus.

-Mira pequeño, debes poner mucho cuidado cuando revisas los archivos, junto con esos cálculos, no deben haber errores, de nuestro trabajo depende mucha gente.

Asintió Titch escuchándolo con sus pequeños libros sobre la mesa.

-Nuestro ideal es aquello en lo que nadie se fija hoy, allá afuera hay ciudades inmersas en la pobreza, es tanta la miseria que no pueden darse lujos, incapaces de conseguir siquiera electricidad, pero ese problema gracias a nosotros dos acabara, será el primer gran paso para nuestro proyecto, crear esta fuente de luz que será, sin duda, la fuente que llevara al planeta a un mejor destino. No lo sientas como una obligación, pues es nuestro sueño el ayudar a la humanidad y quedar en la historia para siempre.

Relatos como aquel ayudaban a mantener la alegría de Titch intacta, pues la mayoría de quienes vivían junto a él eran bastante soberbios, pero no le molestaba en nada, generalmente trabajaba encerrado en el laboratorio de su superior, con libros, maquinaria, aunque sin duda, le encantaba estar en ese lugar, donde podía compartir y escuchar a su amigo el científico.

Capítulo II 

Pese a trabajar constantemente junto al científico, el pequeño Titch solía tener labores anexas, con todo su clan, siempre les tocaban reparaciones complejas, pero él las gozaba, de esa manera solía ver seguido a su hermana Frida, a quien sin duda le guardaba tanta confianza para conversar de los ideales del científico, que ya eran suyos propios.

-Sin duda, Frida, existe parte de la humanidad que merece ayuda de nuestra parte, debería encontrar tiempo para enseñarte las impactantes imágenes de cómo sufren nuestros amos. Nosotros en este lugar estamos viviendo como reyes en comparación a aquellos que no tienen la fortuna, mi superior, quiere ayudarles, piensa que es mejor para todos, incluso para nosotros.

-No me convence mucho Titch, tienes razón en que debería ver eso que dices, no me imagino a un humano viviendo en la miseria, son tan vacios, me parecen muy extrañas las intenciones de él-le dijo susurrando bajito cerca del oído-son ideas, que me parecen traerán problemas ¿quieres hacer caso a un buen consejo? No hables a nadie más que a mí de esto y para nosotros dos, será mejor mantener el silencio. No sería cómodo, ni bien para la moralidad del clan que te saquen de aquí.

Titch asintió, con una leve sonrisa le comento en un pequeño chiste.

-Nos hacen falta mejores dispositivos de comunicación, estas cajas ya se están volviendo retrogradas.

-¿Por qué no lo inventamos nosotros?

Le respondió la brillante Frida, Titch levanto sus orejas y sonrió mirando un millón de posibilidades de mejorar sus aparatos tecnológicos, desde entonces se dedicaron en su tiempo libre a buscar chatarra para arreglar, haciéndoles mejoras a sus aparatos tecnológicos, de esta manera, también comenzó a coleccionar bastantes piezas que servían al científico. Iban a un galpón donde tenían cantidades de cables y otras piezas para regodearse, donde conseguían las partes para crear otros aparatos con características a su antojo, pero desde luego, solo querían mejorar sus tabletas, algo más cómodo para ellos.

En aquellos ratitos que tenían, Titch se dio cuenta que no solamente podía arreglar su tableta digital, si no, también podía arreglar su apariencia, esta idea le surgió cuando vio unos alambres, lo bastante firmes pero maleables, los tomo y se hizo sus propias gafas, eran pequeñas y redondas, pero tenían un sentido: Eran parecidas a las gafas que utilizaba el científico que tanto admiraba, su emoción era grande cuando imaginaba la sonrisa que le daría su excelente amigo de labores, pero en ese momento solo tenía a Frida a su lado, quien no respondió muy inspirada, si no, que le miro con horror.

-¡¿Qué te has hecho?! Esas gafas tu no las necesitas ¡solo los humanos nacen para usarlas! 

-Ya sé que a ellos se les degenera la vista, pero Frida ¿por qué yo no puedo llevar unas? Simplemente me parece que me quedan muy bien.

Frida lo miro molesta, negando se retiro de la habitación, afirmando que iría a descansar y recomendándole que el también lo hiciese, pero Titch aun tenía mucho que hacer, sus tareas con el científico no habían terminado y le emocionaban, hace poco le había pedido piezas de repuesto lo suficientemente pequeñas para que pudiese hacerse unas pinzas que utilizarían para controlar la energía atómica de la batería eléctrica que estaban planeando armar.

En sus estudios habían adaptado la creación de la nueva fuente de energía, para que fuera manejable con cargas electromagnéticas, en lo que determinaron crear unos guantes magnéticos para ambos, así todo estaría bajo control, si la situación se ponía difícil. El estudio era arduo en el laboratorio, aunque siempre había tiempo para dar pequeños comentarios.

-Noté el pequeño detalle de las gafas, te dan un aire más profesional, también has estado arreglando tus aparatos, haces muy bien, uno tiene que tener la mente activa, siempre buscando mejorar lo que sabe hacer.

-Gracias Jefe, tengo que decirle que no he podido encontrar piezas que calcen para su guante magnético, solo he logrado terminar el mío, con sus planos, me gustaría que mandase a pedir estas piezas que son las que necesito.

-Siempre tan enfocado, estoy considerando, que eres más que un simple asistente, como un colega, me ayudas, aun más de lo que podría ayudarme una persona. Conseguiré estas piezas que necesitas, pero es un retraso considerable -dijo acariciándose la barbilla- ya está listo el plano de la batería, tenía pensando comenzar con la construcción dentro de esta semana.

Capítulo III 

En aquella semana, el científico no logro encontrar las piezas que necesitaba, había tenido que mandarlas a pedir a otro sector y tardarían en llegar una o dos semanas. Habían aprovechado el tiempo en revisar los planos, fijándose en los más mínimos detalles, así todo estaría en orden.  Pero el científico mando a llamarlo, para comenzar con la construcción esa misma semana.

-No la tendremos lista antes de que lleguen las piezas, me parece correcto que avancemos en armarla.

-Sí señor, por suerte este guante funciona perfecto.

Le contesto Titch probando su guante magnético, elevando algunas piezas metálicas y manteniéndolas en el aire, ensamblando las primeras partes de la obra, a la vez que el científico asentía con seriedad, asombrado de la habilidad descubierta de su ayudante, se le daba muy rápido y fácil manejar ese artefacto, como una extensión más de sí mismo, dejándose guiar por las instrucciones de su superior. Pronto ya estaban de lleno entretenidos en esa batería.

Ya estaban por terminar la batería y aun no llegaba el pedido, Titch se preguntaba si había más que hacer en adelante, además de ir corrigiendo algunos detalles del plano que tenían, con las piezas que no calzaban, habían tenido que retrasarse, para corregir esos fallos. Observaba maravillado el aparato en soledad, imaginándose como funcionaria, sorprendido de lo rápido que había avanzando en ese último mes. El científico entro en ese instante, viéndolo, sonrió orgulloso, aunque con mirada cansada.

-Necesito que la dejes lista para hoy Titch.

-¿Para Hoy? ¿Me dará ese honor?

-Sí, ya no puedo esperar un día más, aun faltan cosas por hacer, para que el proyecto este consumado. Por lo menos tendremos la fuente de la energía ya lista.  

-Bien, entonces, comenzare enseguida-contesto rebosante de alegría.

-Tomemos las medidas pertinentes antes. Ponte tu traje y toma el equipo.

Titch obedeció de buen agrado, se coloco un traje, y se dispuso a ensamblar las últimas piezas. Con cada una que terminaba de encajar, su corazón se aceleraba de la emoción, ya podía comenzar a sentir la energía que comenzaba a crearse, con las vibraciones que hacía la batería, estaba a segundos del último paso, y que pudieran ver el esplendor de su invento. 

-Espera Titch, yo pondré la última pieza.

Le indico el científico, con la emoción latente en el pecho, Titch le entrego el pequeño y minúsculo guante, que para las manos del científico parecía no más que un pequeño juguete o prototipo de miniatura, aun activado y funcionando. El científico sabía que su ayudante, había tomado todas las medidas correspondientes para que el pudiera dar por finalizado sin problemas la batería, poco a poco fue colocando la última pieza, solo bastaba el pequeño contacto para ir sintiendo como comenzaba a generar una energía que se sentía en el ambiente. 

La pieza ya estaba en su lugar, sus ojos expectantes titilaban emocionados, contemplaban el maravilloso invento, el cual pronto comenzó a brillar, intensificándose con cada segundo, el ambiente comenzó a sentirse extraño. Uno de los rayos de energía rozo la mano del científico, el cual soltó el pequeño guante de Titch lanzándolo lejos. 

-¡hay que cubrirse!

Grito el científico buscando cobertura, a la vez que Titch hacía lo mismo, observando como la batería lanzaba algunos rayos azulados que quemaban la superficie que tocaba. El miedo les invadía, porque podría ser su último día de vida, el científico tenía una mirada furiosa, mientras que el pequeño exigus observaba desesperadamente el transcurso de los rayos que emitía la batería y a la vez el guante magnético.

-¡Titch!

Grito el científico cuando noto el rápido movimiento que hizo el pequeño, corriendo por alcanzar el guante, con una velocidad que nunca pudo creer capaz de alcanzar, dio un increíble salto que le permitió sujetar el guante magnético, a la vez que resbalaba en el suelo, y entre toda la desesperación se lo acomodo activándolo y creando un pequeño campo de energía a la vez que cerraba los ojos impresionado, cuando observaba como un rayo lo alcanzaba, sintió que iba a ser su ultimo momento de existencia.

-¡Eso es Titch! ¡Trata de tomarla!

Escucho y con las piernas temblorosas, abrió uno de sus ojos para comprobar que estaba vivo, se acerco cauteloso a la batería y la sujeto, a la vez que el científico con rapidez metía la batería en una caja traslucida con energía magnética en su interior. 

Capítulo IV

Hace una semana estaba funcionando la batería, aunque el científico no le daba tareas a Titch, el insistía en aparecerse por su laboratorio, solo para contemplar la hermosa batería brillar. El científico no le trataba mal tampoco, lo saludaba afable, aunque el exigus sabía que la batería era inestable, pero se hacía una idea de cómo podrían solucionarlo, sin embargo no le reprochaba al científico que no le dejara ayudar.

Aquella tarde los pasillos parecían más tranquilos y silenciosos de lo normal, para las 3 de la tarde, lo más extraño eran esos Custus Beta I por los pasillos, unos increíbles híbridos de canes, que portaban armaduras blindadas anti balas, con unas armas impresionantes. Titch caminaba por el pasillo con destino al laboratorio, dio una curiosa mirada hacia una de las salas, muchos exigus estaban arrinconados en la habitación, eso le preocupo y se acerco a escuchar en sigilo.

-Uno de estos exigus tiene que tener conocimiento del laboratorio y los experimentos, no puede ser que haya estado trabajando todo este tiempo en secreto, en frente de nuestras narices, mmm, ese objeto suyo tiene que ser nuestro. Por los planos que tengo-enseño el hombre desconocido de bata blanca expandiendo unos planos a otros compañeros-esto podría ser el comienzo de una potente arma, adaptándolo a diversidades de nuevos aparatos. ¡ustedes busquen! Mientras que yo seguiré perdiendo mi valioso tiempo con estas ratas asquerosas.

Titch frunció el entrecejo molesto por como se había expresado el hombre, pero más le espanto el hecho de que ese humano tenía en su poder los planos del primer prototipo fallido que habían desecho con el científico. Antes de comenzar a carcomerse la cabeza pensando en cómo los habían obtenido ese hombre, hecho a correr hacía el laboratorio, sus patitas las movía a una velocidad que le costaba mantener a medida que se acercaba, y justo antes de llegar se dio cuenta que habían muchos más exigus que los hacían ir de aquí para allá, desde las mismas puertas del laboratorio, algo le dijo que debía esconder sus gafas en los bolsillos y adelantarse, para observar que ocurría.

Se entremezclo con el resto de exigus y comenzó a ver qué era lo que estaban haciendo, pero se encontró con Frida.

-Frida ¿Qué ocurre?

-Nos tienen buscando, no sé qué cosa…del científico.

-¿no sabes donde esta él?

-No Titch, ojala no lo encuentren, esto no me gusta nada.

Titch suspiro, y pensó que solo podría haber otro lugar donde estaría el científico.

-Frida, necesito que me ayudes, si puedes distraer a los guardias, porque tengo que subirme por esos conductos para buscarlo.

Frida asintió, se alejo corriendo, tomo unos papeles, gritando que había encontrado algo interesante, todos los que estaban en la sala miraron hacia allí, mientras Titch aprovechaba corriendo hacia una rendija, metiéndose entremedio de los orificios, cayendo de cabeza dentro. Estaba oscuro y polvoriento, tomo su pequeña tableta,  descargo el plano de tuberías del edificio, dio una hojeada rápida al camino que necesitaba, volviendo a correr desesperadamente, para llegar al único lugar que se le hacía capaz de mantener la batería controlada, donde podía encontrar al científico. 

Cuando llego pudo observar desde lo alto al científico, se encontraba nervioso,  estaba entremedio de muchos cables y computadores, era tanta la cantidad que le impresionaban al mismo Titch, parecía que habían multiplicado la cantidad de pantallas, junto con los gruesos cables, en ese poco periodo, Titch salió medio trastabillado de la rejilla y camino trotando hacía el científico.

-¡Señor! ¿Qué es lo que ocurre? Están muy agitados en los pasillos.

El científico no le respondió tecleando, observando la pantalla muy concentrado, mientras Titch se acercaba comenzó a notar el rostro dolorido del doctor, dándose cuenta entonces de una mancha de sangre que surgía desde el pecho de este, y que terminaba goteando desde la punta de su capa blanca. Titch se paso una mano por la frente, revolviendo su pelo, pensando donde podía conseguir botiquines y medicina para curarlo, pero entonces el científico camino unos pasos tropezando, sujetando la batería con le pequeño guante que usaba Titch, abriendo una caja metálica diseñada para contenerla especialmente, introduciéndola velozmente. 

-¡Lo logre! ¡Logre Titch! ¡La humanidad prosperara!

Grito emocionado el científico a la vez que caía al suelo, dándose cuenta de algo terrible en su mirada, intentando levantarse, Titch se acerco a él, aunque inútilmente intento levantarlo tirando de uno de sus dedos.

-No se rinda señor, tiene que salir de aquí.

-No Titch, ya es tarde para mí, pero lo logre…no podrán usarla para lo que no fue creada, déjame…necesito que me escuches.

El científico hablo con dolor, a la vez que Titch se detenía a mirarlo fijamente a los ojos, esa mirada tan amigable, pero llena de pena que tenía el científico, su mejor amigo, parecía que se apagaba poco a poco, pero aguardaba para traspasarle a él la lucha de sus sueños.

-Tómala, sácala de aquí, y finaliza nuestro proyecto, no permitas que sea utilizada para la destrucción, por eso querían robármela, me negué Titch, hasta el último momento, porque nosotros no la creamos para eso, si no, para ayudar a la humanidad, para hacer grandes cosa, por eso necesito que te la lleves lejos, que no la abandones, por favor, ayuda a esa gente desamparada. Titch, has sido un gran amigo, que tus sueños no los pare nadie.

Fueron las palabras que escucho Titch antes de ver como se apagaba la vida del científico, con lagrimas en la mirada, mientras recibía la batería de las manos le científico, asintiendo, sintiendo un suave apretón en sus manitas de parte del científico.

Titch se preocupo de borrar los archivos de las maquinas, todo rastro de la construcción de semejante fuente de poder quedo en el olvido, pero el guardo una sola copia encriptada e intento escapar del edificio, pero por desgracia, ya era demasiado tarde para escapar, lo encontraron con el aparato y se lo llevaron a un laboratorio desconocido, donde le hicieron preguntas, tantas preguntas que él no fue capaz de responder, tenía un sueño, y no iba a permitir, por más que le hicieran daño, que la muerte de su amigo quedara en vano. 

Las torturas, los métodos de preguntas eran crueles, muchas veces pensó Titch que moriría, pero sobrevivió hasta que los científicos se aburrieron de hacer pruebas. Solo escucho desde su jaula magullado en un rincón.

-Es imposible, seguramente no está terminado, ya hemos hecho todas las pruebas posibles para hacer que se abra o funcione de alguna manera. Ese exigus beta I, por lo que parece, lo único que tenemos, son los videos de las cámaras de grabación, no ha sido capaz de decir nada, parece que solo estaba en el momento menos indicado, el científico de aprovecho de su presencia para encargarle que escapase con la caja. En fin, no hay nada que podamos hacer, el Exigus será devuelto a sus labores, y esta caja con el resto de porquerías las enviaremos al vacio.

Titch tenía una promesa, no iba a romperla, se escondió dentro de la caja donde echaron sus sueños, sentado observando la caja metálica, recordó los gratos momentos que vivió armando ese aparato, la alegría y gentileza del científico, también sintió pesar por Frida y se prometió así mismo que lograría sus metas a toda costa, volvería también a ver a su hermana, mientras se colocaba las gafas, sintiendo una gran fuerza en su interior, con el claro propósito de lograrla. 


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