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Rutinas mágicas: Cómo mantener una práctica espiritual en el día a día

¡Buenas tardes a todxs!

Tal y como votasteis en la propuesta anterior, hoy vengo a hablaros de rutinas para mantener nuestra espiritualidad o práctica mágica activa en el día a día.

En mi senda considero muy importante que la magia y lo espiritual no formen cúmulos aislados en ciertos momentos puntuales, sino que sean una constante que fluye en todo momento de mi vida. Que formen parte de mi día a día y de la forma en la que percibo y proceso mi realidad. Por eso las rutinas espirituales me son indispensables. Sí, está genial aprovechar esos momentos de conexión brutal o inspiración en los que de forma tan visceral y sentida te ves movido a hacer un ritual, pero sin práctica constante no hay progreso, y esos momentos se darán mucho más si damos un espacio y condiciones a que puedan producirse. Como dice el dicho, “¡que la inspiración te pille trabajando!”.

Aún así, como apunte previo he de decir que no todo el mundo tiene el mismo tiempo libre ni el mismo nivel de energía. Considero que la espiritualidad y el progreso mágico depende en gran parte de hacer ciertos sacrificios de tiempo y esfuerzo, y no quedarnos estancados en la pereza o la excesiva indulgencia, pero también es muy importante conocer hasta qué punto es sano empujarnos. Siempre recomiendo por ello dar un pasito más allá de la zona de confort, pero mantener cierta flexibilidad, saber descansar sin culpa si lo necesitamos y adaptar nuestras rutinas a nuestras posibilidades. A depender del día, puede que no tengamos tiempo o el ánimo de hacer todo lo que hemos incluido en la rutina, y en esos casos está bien reducirla a menos actividades; para no perder el hábito, es mejor hacer un poquito que sí podamos asumir que omitirla del todo. También considero importantísimo no estancarnos en una rutina hasta que nos pierda el sentido, sino que hacer que esta cambie, varíe y se transmute en función de nuestra evolución y lo que necesitamos a lo largo de ella.

Hecha esta pequeña introducción, ¡vamos allá!

He tenido diversas rutinas espirituales a lo largo de mis años de práctica que me han enriquecido cada una a su manera y han sido lo que necesitaba en cada momento, y actualmente estoy en la más completa o extensa de ellas (aunque puede que en un futuro requiera de menos, más no es sinónimo de mayor “nivel” espiritual). Se subdivide en rutina diaria, rutina semanal, rutina mensual, rutina lunar y rutina estacional. Hoy veremos las tres primeras.

Rutina diaria

Soy muy consciente de que es la más difícil de mantener, porque implica encontrar tiempo y energía para nuestra espiritualidad a diario aunque tengamos mucho trabajo, tareas por hacer o estemos agotados. Para mi es la más sacrificada por eso, y la clave para llevarla a cabo ha sido en primer lugar, mantenerla simple, y en segundo, irla construyendo poco a poco, añadiendo una nueva actividad sólo cuando la anterior estuviera afianzada. Así he pasado en dos o tres años de no tener un momento para mi espiritualidad durante el día a dedicar al menos 2-2:30 horas dedicadas a ello a día de hoy, en dos o tres momentos del día.

Veréis que la de la mañana es una rutina más espiritual que bruja. Para mi, resulta como la base que me nutre y mantiene a nivel físico, mental y espiritual. Puede que sea menos emocionante que andar invocando espíritus, pero sin un buen cuidado básico de estos aspectos es muy difícil tener la energía para construir una práctica compleja y no sólo eso, sino también para llevar bien el resto de nuestras actividades diarias mundanas. 

Mañana

En conjunto, esta rutina ocupa aproximadamente mi primera hora y media del día. Es una inversión de tiempo bastante grande, pero en mi horario también es cuando más fácil me resultaba hacer hueco a ello lejos de distracciones. Como trabajo en casa, me levanto prontito y a las 8:30 – 9:00 ya he terminado, me he aseado y estoy trabajando. Aún así, soy consciente de que para la mayoría de la población la mañana es un momento muy ajetreado, así que os dejo una propuesta de lo que haría yo si tuviera sólo media hora que dedicar a mi espiritualidad por la mañana:

Tarde

Por la tarde, aunque no siempre lo consigo pero procuro no hacer excepciones, doy un paseo de aunque sea 20 minutos por mi entorno y por el bosque. Viviendo, trabajando y estudiando en casa me es muy fácil caer en la dinámica super insana de no salir de ella más que para comprar y poco más, y eso, además de que me consume muchísimo, me priva de mi principal input espiritual, que es el entorno y el bosque. Me ha ayudado a mantener esta rutina ponerme la meta al menos de que si no tengo ganas de salir a pasear, tengo que salir al banco de delante de casa, sentarme y observar el entorno. Aún no ha habido día que lo haga, porque el truco es romper la resistencia inicial, y esto hace que una vez he salido por la puerta ya me apetezca más el banco del parque (a unos 150m) que el de delante de casa, y una vez en el parque me apetezca más el bosque porque ya está cerca y acabo paseando al menos una hora.

Este es mi momentito de conexión con el entorno, y como mi rutina diaria de trabajo con el territorio está simplemente el paseo consciente, observando las plantas, los sonidos, el cielo, las personas, los animales… Sólo esto ya me suele hacer tener reflexiones muy profundas, equilibrarme y tomar mayor perspectiva sobre todo. Dependiendo de la energía y la necesidad que tenga, hago otras actividades con el territorio. ¡Quedo pendiente a escribir sobre ellas para daros ideas de trabajo con el territorio en otro artículo!

Noche

Por la noche es cuando llevo a cabo las actividades más devocionales, mágicas o brujas, como los ritos lunares, las entregas de ofrendas, la mayoría de lecturas oraculares... Procuro que si la rutina nocturna coincide con alguna de estas actividades de carácter semanal o mensual, empezar antes de cenar y seguir después, porque si lo dejo todo para después de cenar me da sueño y pierdo toda la motivación y las ganas (conocerse a uno mismo, como en cosas como esta, es básico para formar rutinas que no se nos hagan insostenibles). Si no coincide con nada, mi rutina por la noche es la siguiente antes de dormir:

La última hora de la noche tampoco miro ya el móvil o, al menos, no las redes sociales (porque a veces sí leo en él libros o blogs sobre espiritualidad, vida sostenible, inspiración… pero siempre cosas que me aporten y me hagan estar en contacto con quién soy y quién quiero ser).

Esta rutina nocturna básica me ocupa a veces tan poco como 5-10 minutos, y otras veces una hora o más si incluyo hablar largo y tendido con los ancestros o me apetece hacer alguna actividad mágica. Lo bueno de ella es esta flexibilidad que se adapta a si estoy cansada y me permite mantenerla igualmente, porque al final, a encender las velas, meditar un instante y rezar un avemaría a mis abuelos tardo 2 minutos. Si me da pereza pienso: ¿Tiene sentido no poder sacar esos dos minutos para algo tan significativo para mí cuando a mirar Instagram le podría dedicar 10 sin darme ni cuenta por cansada que esté?

Algunas ideas extra para la rutina diaria:

Cosas que no hago tanto o sólo de manera puntual pero que creo que son buenas opciones:

Rutina semanal

En esta rutina incluyo:

Algunas ideas extra que podrías incluir:


Rutina mensual

No tengo una rutina mensual extensa, simplemente tengo un par de actividades que me gusta abarcar a nivel de mes. Tampoco las realizo todos los meses, pero hay meses que me apetecen especialmente. El resto de actividades de carácter mensual que hago las hago en función del calendario lunar, y os las traeré en próximos artículos.

¡Esto es todo por hoy! Espero que os sirvan estas ideas y os orienten un poco a la hora de conformar vuestras rutinas. Me encantaría que me comentarais si lleváis a cabo alguna actividad más que no haya comentado como parte de vuestras rutinas, porque nunca está de más tener ideas extra!

Un abrazo y hasta pronto!!  

Comments

Ay, me encanta ! Comparto muchas de tus cosas, otras me han motivado a intentarlo. Una cosita que hago yo en la noche es el de lavarme la cara y darme unos mimos frente al espejo. Me encanta cuidarme y me hace tener mucho amor propio. También, utilizo muchos aceites esenciales durante mi día a día. Gracias !

Ya se que no va acá mi pregunta, andarás en CD de México estos días? Jaja! Es que he quedado emocionada al saber que vienes :D Ay unas cafeterías bien padres temáticas por acá!


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