Rutinas mágicas: Cómo mantener una práctica espiritual en el día a día
Added 2022-07-31 15:00:05 +0000 UTC¡Buenas tardes a todxs!
Tal y como votasteis en la propuesta anterior, hoy vengo a hablaros de rutinas para mantener nuestra espiritualidad o práctica mágica activa en el día a día.
En mi senda considero muy importante que la magia y lo espiritual no formen cúmulos aislados en ciertos momentos puntuales, sino que sean una constante que fluye en todo momento de mi vida. Que formen parte de mi día a día y de la forma en la que percibo y proceso mi realidad. Por eso las rutinas espirituales me son indispensables. Sí, está genial aprovechar esos momentos de conexión brutal o inspiración en los que de forma tan visceral y sentida te ves movido a hacer un ritual, pero sin práctica constante no hay progreso, y esos momentos se darán mucho más si damos un espacio y condiciones a que puedan producirse. Como dice el dicho, “¡que la inspiración te pille trabajando!”.
Aún así, como apunte previo he de decir que no todo el mundo tiene el mismo tiempo libre ni el mismo nivel de energía. Considero que la espiritualidad y el progreso mágico depende en gran parte de hacer ciertos sacrificios de tiempo y esfuerzo, y no quedarnos estancados en la pereza o la excesiva indulgencia, pero también es muy importante conocer hasta qué punto es sano empujarnos. Siempre recomiendo por ello dar un pasito más allá de la zona de confort, pero mantener cierta flexibilidad, saber descansar sin culpa si lo necesitamos y adaptar nuestras rutinas a nuestras posibilidades. A depender del día, puede que no tengamos tiempo o el ánimo de hacer todo lo que hemos incluido en la rutina, y en esos casos está bien reducirla a menos actividades; para no perder el hábito, es mejor hacer un poquito que sí podamos asumir que omitirla del todo. También considero importantísimo no estancarnos en una rutina hasta que nos pierda el sentido, sino que hacer que esta cambie, varíe y se transmute en función de nuestra evolución y lo que necesitamos a lo largo de ella.
Hecha esta pequeña introducción, ¡vamos allá!
He tenido diversas rutinas espirituales a lo largo de mis años de práctica que me han enriquecido cada una a su manera y han sido lo que necesitaba en cada momento, y actualmente estoy en la más completa o extensa de ellas (aunque puede que en un futuro requiera de menos, más no es sinónimo de mayor “nivel” espiritual). Se subdivide en rutina diaria, rutina semanal, rutina mensual, rutina lunar y rutina estacional. Hoy veremos las tres primeras.
Rutina diaria
Soy muy consciente de que es la más difícil de mantener, porque implica encontrar tiempo y energía para nuestra espiritualidad a diario aunque tengamos mucho trabajo, tareas por hacer o estemos agotados. Para mi es la más sacrificada por eso, y la clave para llevarla a cabo ha sido en primer lugar, mantenerla simple, y en segundo, irla construyendo poco a poco, añadiendo una nueva actividad sólo cuando la anterior estuviera afianzada. Así he pasado en dos o tres años de no tener un momento para mi espiritualidad durante el día a dedicar al menos 2-2:30 horas dedicadas a ello a día de hoy, en dos o tres momentos del día.
Veréis que la de la mañana es una rutina más espiritual que bruja. Para mi, resulta como la base que me nutre y mantiene a nivel físico, mental y espiritual. Puede que sea menos emocionante que andar invocando espíritus, pero sin un buen cuidado básico de estos aspectos es muy difícil tener la energía para construir una práctica compleja y no sólo eso, sino también para llevar bien el resto de nuestras actividades diarias mundanas.

Mañana
- Apuntar los sueños.
- Levantarme, beber un vaso de agua, ir al altar y encender la vela central. Agradecer por el día y pedir a mis espíritus aliados que me apoyen durante la jornada.
- 35-40 minutos de yoga y meditación. Esta introducción es bastante reciente, aunque anteriormente he estado temporadas haciendo también yoga y meditación. Como en los últimos meses lo había perdido, este mes lo he vuelto a introducir (gracias a Gania, que me hizo una rutina maravillosa) y me está yendo genial, manteniéndolo con bastante poco esfuerzo porque veo muy claramente que me hace sentir bien y me beneficia. ¡Espero que cuando vuelva a mi casa el calor y el cambio de rutina no causen estragos en ello! Antes de la práctica siembro una intención para la misma y la reviso al terminar.
- Si estoy en mi casa, mientras se calienta el desayuno salgo a regar y saludar a mis plantas (¡les digo cosas bonitas!) y mirar el cielo. Puede que sea algo muy mundano pero para mi tiene un valor espiritual enorme.
- Mientras desayuno (normalmente en el altar), suelo leer o estudiar sobre brujería o espiritualidad, hacer journaling, actualizar el libro de sombras, hacer alguna tirada oracular si lo necesito o interpretar un sueño de la noche.
- Hasta más o menos 45 minutos o 1h después de levantarme, no miro el móvil. Lo uso sólo para poner música y medir los tiempos durante el yoga. Para mi esto es tan esencial como difícil a veces, porque como tantos otras personas, el móvil me genera una adicción horrible. Aún así, creo que lo más importante al empezar el día es estar en contacto con nosotros mismos para escucharnos, estar en nuestro centro y plantear bien la jornada. Cuando nada más levantarme me enganchaba al teléfono sentía que funcionaba en modo robot, que estaba silenciando el contacto con mi esencia con un bombardeo de información (casi siempre irrelevante) y ruido mental que no me aportaba nada e incluso me perjudicaba.
En conjunto, esta rutina ocupa aproximadamente mi primera hora y media del día. Es una inversión de tiempo bastante grande, pero en mi horario también es cuando más fácil me resultaba hacer hueco a ello lejos de distracciones. Como trabajo en casa, me levanto prontito y a las 8:30 – 9:00 ya he terminado, me he aseado y estoy trabajando. Aún así, soy consciente de que para la mayoría de la población la mañana es un momento muy ajetreado, así que os dejo una propuesta de lo que haría yo si tuviera sólo media hora que dedicar a mi espiritualidad por la mañana:
- Apuntar los sueños (5 minutos)
- Encender el altar y meditar (5 minutos)
- Desayunar leyendo, haciendo una tirada cortita de 2-3 cartas, haciendo journaling, interpretando un sueño, revisando mis metas… (20min)
Tarde
Por la tarde, aunque no siempre lo consigo pero procuro no hacer excepciones, doy un paseo de aunque sea 20 minutos por mi entorno y por el bosque. Viviendo, trabajando y estudiando en casa me es muy fácil caer en la dinámica super insana de no salir de ella más que para comprar y poco más, y eso, además de que me consume muchísimo, me priva de mi principal input espiritual, que es el entorno y el bosque. Me ha ayudado a mantener esta rutina ponerme la meta al menos de que si no tengo ganas de salir a pasear, tengo que salir al banco de delante de casa, sentarme y observar el entorno. Aún no ha habido día que lo haga, porque el truco es romper la resistencia inicial, y esto hace que una vez he salido por la puerta ya me apetezca más el banco del parque (a unos 150m) que el de delante de casa, y una vez en el parque me apetezca más el bosque porque ya está cerca y acabo paseando al menos una hora.
Este es mi momentito de conexión con el entorno, y como mi rutina diaria de trabajo con el territorio está simplemente el paseo consciente, observando las plantas, los sonidos, el cielo, las personas, los animales… Sólo esto ya me suele hacer tener reflexiones muy profundas, equilibrarme y tomar mayor perspectiva sobre todo. Dependiendo de la energía y la necesidad que tenga, hago otras actividades con el territorio. ¡Quedo pendiente a escribir sobre ellas para daros ideas de trabajo con el territorio en otro artículo!
Noche
Por la noche es cuando llevo a cabo las actividades más devocionales, mágicas o brujas, como los ritos lunares, las entregas de ofrendas, la mayoría de lecturas oraculares... Procuro que si la rutina nocturna coincide con alguna de estas actividades de carácter semanal o mensual, empezar antes de cenar y seguir después, porque si lo dejo todo para después de cenar me da sueño y pierdo toda la motivación y las ganas (conocerse a uno mismo, como en cosas como esta, es básico para formar rutinas que no se nos hagan insostenibles). Si no coincide con nada, mi rutina por la noche es la siguiente antes de dormir:
La última hora de la noche tampoco miro ya el móvil o, al menos, no las redes sociales (porque a veces sí leo en él libros o blogs sobre espiritualidad, vida sostenible, inspiración… pero siempre cosas que me aporten y me hagan estar en contacto con quién soy y quién quiero ser).
- Cambio el agua del altar.
- Enciendo las velas individuales del altar.
- Saludo a las Buenas Damas, a los espíritus del territorio y a los ancestros.
- Pongo un agua aromática en el quemador, normalmente alternando cada día para un tipo de espíritu y eligiendo a su gusto. Esta es la principal ofrenda física diaria que hago porque me resulta mucho más factible que entregar comida, por ejemplo.
- Si me apetece hablar, les cuento un poco a los espíritus a los que les pueda interesar mi rollo (normalmente los ancestros) lo que quiera compartir. Si no, al menos medito un minutillo, ya que algo que no me gustaba antaño era encender el altar pero seguir a mi rollo y no hacerle caso. Era un gesto de devoción igualmente, pero se me hacía algo más vacío y descuidado.
- Rezo una o dos oraciones a los ancestros. (A esto me ha costado años adherirme, no sé por qué, pero ahora me encanta y creo que fortalece muchísimo la relación y su capacidad de actuar en nuestra vida, guiarnos y ayudarnos.)
- Al cerrar los ojos para dormir, rememoro el día hacia atrás para hacer un preprocesado de la información y que el inconsciente tenga menos trabajo y pueda dedicarse a soñar cosas más profundas. A veces no llego a la mañana porque me duermo a la mitad, jaja
- Intento observar conscientemente el proceso de dormirme, porque en ese impás pueden aparecer cosas interesantes y ayuda a cultivar sueños lúcidos.
Esta rutina nocturna básica me ocupa a veces tan poco como 5-10 minutos, y otras veces una hora o más si incluyo hablar largo y tendido con los ancestros o me apetece hacer alguna actividad mágica. Lo bueno de ella es esta flexibilidad que se adapta a si estoy cansada y me permite mantenerla igualmente, porque al final, a encender las velas, meditar un instante y rezar un avemaría a mis abuelos tardo 2 minutos. Si me da pereza pienso: ¿Tiene sentido no poder sacar esos dos minutos para algo tan significativo para mí cuando a mirar Instagram le podría dedicar 10 sin darme ni cuenta por cansada que esté?
Algunas ideas extra para la rutina diaria:
- Me gusta agradecer a los espíritus de los seres vivos que han muerto para alimentarme en cada comida. Nada complejo, solo recordarlo mientras como y dar las gracias internamente.
- Procurar momentos de consciencia en el aquí y el ahora a lo largo del día. Ayuda muchísimo a volver a nuestro centro y no dejarnos llevar por la vorágine de estrés.
- Cuando me siento sobreestimulada o estresada, parar y meditar 5 minutos con respiraciones lentas y profundas.
- Siempre que voy al bosque, intento recoger una pieza de basura que encuentre.
- Mirar el cielo durante el día y durante la noche. Pasamos tanto tiempo bajo techo que olvidamos su inmensidad. Frente a ella, nuestros problemas se ven más pequeños.
- Incluir aliados que apoyen la energía que necesitamos en las bebidas, comidas o cuidado personal (yo lo hago siempre con una pequeña conjuración y agradecimiento interno al espíritu). Por ejemplo, me echo un poquito de romero y tomillo en el desayuno para darme fortaleza para el día, o me pongo como colonia un poco de tintura de frutos de mandrágora si necesito un extra de amor propio.
- Revisar y mantener los trabajos mágicos que estoy haciendo, ya que a veces requieren de una acción diaria.
- Abrazar árboles, tumbarme o andar descalza sobre la tierra. Meditar aunque sea 2-3 minutos sintiendo o visualizando cómo estoy arraigada a la tierra, cómo me sostiene, como libero hacia ella mis cargas y cómo su energía y del cielo me llenan.
Cosas que no hago tanto o sólo de manera puntual pero que creo que son buenas opciones:
- Poner una meditación guiada.
- Sembrar una intención para el día.
- Sacar un par de cartas de tarot para plantear el día y revisar cuán certera ha sido nuestra interpretación por la noche. Puede venir genial para practicar y familiarizarse con un oráculo.
- Agradecer por las cosas buenas del día.
- Escribir una afirmación diaria que apoye tu amor propio, tus motivaciones, tus objetivos…
Rutina semanal
En esta rutina incluyo:
- Mi rito de entrega de ofrendas a las Buenas Damas la noche de los jueves. Entrego también ofrendas a los ancestros, aunque sin una ritualística tan elaborada. Actualmente estoy pensando en si desdoblarlo en dos días para hacer un rito similar con los ancestros los domingos, por ejemplo.
- Ducha de limpieza energética. No lo hago todas las semanas pero intento hacerlo aquellas que tengo la mañana del domingo libre. También utilizo otros aliados en función de lo que necesito o me apetece: una de amor propio, de fortaleza, para estimular la intuición… utilizo preparados como tinturas y aceites de hierbas.
- Limpieza del altar
- Revisar si algún trabajo mágico requiere de una acción semanal.
Algunas ideas extra que podrías incluir:
- Ir a recoger basura como ofrenda semanal al territorio
- Limpieza energética de tu espacio
- Renovar protecciones mágicas
- Estudiar un tema esotérico concreto
- Hacer una tirada de consejo para la semana
Rutina mensual
No tengo una rutina mensual extensa, simplemente tengo un par de actividades que me gusta abarcar a nivel de mes. Tampoco las realizo todos los meses, pero hay meses que me apetecen especialmente. El resto de actividades de carácter mensual que hago las hago en función del calendario lunar, y os las traeré en próximos artículos.
- Hacer una revisión de los sueños del mes. Hago un recuento de los símbolos más recurrentes y los interpreto. Apunto y reviso los temas que han salido más y que hablan de mis procesos internos, reflexiono sobre los sueños de carácter más mágico para ver qué gnosis puede salir de ello… La verdad es que es sorprendente toda la información que podemos sacar de una revisión a un mes vista de todos los sueños de ese periodo y que no era perceptible sólo viéndolos de forma individual.
- Hacer un collage estacional con plantas del entorno, pequeños elementos encontrados, citas que me han gustado, sucesos importantes…
¡Esto es todo por hoy! Espero que os sirvan estas ideas y os orienten un poco a la hora de conformar vuestras rutinas. Me encantaría que me comentarais si lleváis a cabo alguna actividad más que no haya comentado como parte de vuestras rutinas, porque nunca está de más tener ideas extra!
Un abrazo y hasta pronto!!



