Apuntes sobre hechicería I: De la estética, la acción física y el símbolo
Added 2021-09-26 15:01:01 +0000 UTC¡Hola a todos! Sé que hoy tocaba un ritual según la guía que os puse, pero mientras lo escribía cada vez me daba más cuenta de que antes de daros "recetas", quería tocar algunos aspectos un poco más internos de la hechicería y la magia que considero necesarios para una práctica bien fundamentada. Por eso me he animado a escribiros antes este artículo :)
Últimamente, con el auge de la moda bruji y las redes sociales, tenemos cada vez más propuestas de rituales y hechicería. Sin embargo, es evidente el tema se trata de una forma muy mecanicista y que no se entra para nada en todo lo que, más allá de tener ciertos ingredientes y hacer ciertas acciones, conforma un hechizo. No estoy en plan abuelo cascarrabias, la verdad es que muchos de estos videos me parecen guays y dan ideas chulas una vez conoces cómo trabajas tú la hechicería, pero creo que si no hablamos de lo que hay detrás, mucha gente entenderá que eso es todo en la magia y difícilmente podrá llegar a una práctica consistente.
Así que aquí os traigo el primero de un par de artículos acerca de la Praxis Mágica que entrarán en la reflexión acerca de elementos de los que no se habla tanto, pero que al menos en mi caso, tras mucha prueba y error, marcaron la diferencia entre un trabajo superficial y un trabajo consistente con una mayor eficacia.
Hoy entraremos en el aspecto físico de la magia, la estética, la acción y el símbolo, y en cómo estos influyen en los planos más intangibles para proporcionarnos la energía necesaria para el resultado deseado.

En primer lugar, hablemos del controvertido tema de la estética. En redes, por ejemplo, se prima una estética atractiva en la práctica de hechizos incluso cuando la praxis mágica no es la mejor, algo que suele criticarse mucho. Yo, como artista quizá, creo que debido a esto se la ha tendido a desvalorizar cuando puede ser una gran amiga a la hora de practicar, como es lógico, sin que sacrifique la técnica mágica o la practicidad. Si tenemos claro que el foco del hechizo está en que sea efectivo y no en que sea bonito, la estética es una gran herramienta para el trabajo. Que lo que estamos haciendo nos resulte organolépticamente o emocionalmente atractivo o agradable nos hace estar cómodos, tiene un impacto real sobre nuestras emociones y nos ayuda a estar centrados en lo que hacemos y disfrutar del proceso, energía que contribuye enormemente a un buen trabajo. Si nos fijamos, la estética, igual que el arte, no sólo tiene que ver con el atractivo y lo bonito: tiene que ver con el impacto que un estímulo en nuestros sentidos produce en nuestro mundo emocional, y si involucramos la emoción en la magia, el poder de nuestro hechizo se multiplica infinitamente. Muchos autores, de hecho, consideran que la involucración emocional es indispensable para que la magia funcione.
Aquí ya no sólo tocamos la estética, sino las acciones físicas en un ritual en general. Por ejemplo, y perdonad lo gráfico y desagradable, ¿Nos impacta más emocionalmente maldecir a una persona con un sigilo, o clavando clavos oxidados en un corazón de cerdo? Es evidente que el segundo tiene un impacto mucho más profundo que el primero en nuestra psique, y que para que el primero alcance ese nivel de impacto tendremos que dedicarle nuestro foco y nuestra energía activa en mayor intensidad, lo cuál requiere de mayor pericia psíquica y de utilizar más recursos energéticos y mentales en ello, que de otra forma podríamos usar para otras cosas en el rito.
Con esto vemos que la estética y la acción física nos permiten activar e involucrar energía interna nuestra sin necesidad de que lo hagamos de forma directa y consciente. Activa procesos automáticos y subconscientes, y al resultar un agente pasivo nos permite dedicar nuestra energía directa a otros elementos del rito, como la visualización del resultado, la comunicación con entidades o la intención, lo cuál se traduce en una generación y gestión de la energía más eficiente. Y eso nos devuelve al tema de que la estética y la acción física no son el centro del hechizo, pero pueden ser una gran herramienta: es un soporte que nos proporciona energía a muy bajo coste de consciencia y concentración, para que nosotros usemos nuestro esfuerzo y foco directo en otros aspectos del rito más avanzados.
Por eso, como veremos en un post que tengo escrito para octubre sobre un hechizo de despojo, involucrarnos en magia que nos turbe o agite de alguna forma, que nos saque de nuestra neutralidad emocional (siempre dentro del parámetro temático de nuestro hechizo, poco sentido tiene que nos de asco cierto elemento de un hechizo de abundancia, por ejemplo), suele tener muy buenos resultados. No sólo porque nos saca de nuestro estado emocional habitual y eso nos permite dar energía al hechizo, sino porque de igual forma nos saca de nuestro estado general habitual, y más específicamente de nuestro estado de consciencia habitual. Es decir, contribuye al trance, y de esto hablaremos en el próximo artículo.
Por este motivo, yo soy muy fan de la hechicería en la que nos implicamos en acciones intensas que tengan mucho poder en sí mismas dentro de nosotros: ir a lugares que nos produzcan sensaciones en vez de quedarnos en casa para el hechizo, como al bosque, al cementerio, a una encrucijada o al mar, (a depender completamente de lo que necesitemos generar para el hechizo), utilizar elementos que produzcan sentimientos fuertes, realizar actos que en nuestro cuerpo generen una emoción intensa, como golpear, gritar, cantar, usar el placer sexual... Cabe decir que estos lugares y estas acciones, con sus elementos o aliados integrantes, no solo producen energía en nosotros, sino que tienen su propio poder que nos beneficiaremos mucho de involucrar (¡pero en esto entraremos en la segunda parte!).
Evidentemente, se puede hacer magia con lo que pillemos por banda, y algunas veces no nos será posible apoyarnos en todo lo que hemos hablado por practicidad, recursos o tiempo. No pasa nada, ya que esta es sólo una herramienta de las muchas que podemos utilizar, pero es un aspecto muy útil a considerar. Tampoco es necesario siquiera tomar alguna acción física: podemos realizar nuestro hechizo completamente de forma mental, astral o mediante la petición a un espíritu aliado. Aún así, es lo que comentábamos con el ejemplo escabroso: siendo realistas, ¿tenemos la suficiente capacidad de concentración y técnica para generar sin ayudas físicas la energía necesaria para producir el cambio y dirigirla a dónde tiene que ir? Personalmente, a mi me cuesta mucho más, y prefiero apoyarme en varias fuentes energéticas secundarias para optimizar los recursos mágicos que tengo para el hechizo. Además, uno de los motivos principales por los cuáles se utilizan actos o materiales físicos en la hechicería, aunque no hemos entrado directamente en ello en esta ocasión, es porque proporcionan un sustento físico que ejerce de ancla en nuestra realidad para que lo intangible se pueda manifestar con mayor facilidad en ella. Es decir, damos un vehículo a esas energías para que “nazcan” en nuestro mundo y tengan el resultado esperado en nuestra vida.
Siguiendo con lo que se ha comentado, es inevitable entrar finalmente en el tema del símbolo. El símbolo, como muy bien han conocido a lo largo de la historia la magia popular, la religión o la Magia del Caos e infinidad de disciplinas más, es el nexo por excelencia entre el mundo físico y el mundo intangible. Es uno de los pocos medios por los cuáles se puede hacer físico aquello que pertenece al reverso del telar de la manifestación, al mundo de los espíritus. El símbolo es una puerta en nuestro mundo a las energías del otro, y por lo tanto, cada vez que tomamos acciones o elementos simbólicos en un hechizo, generamos una conexión con esas fuerzas intangibles que deseamos mover.
Esta es la base de las leyes de contagio y simpatía de la magia popular: el símbolo no imita o representa lo que simboliza, el símbolo ES lo que simboliza. Cuando cortamos un hilo en un hechizo de corte de relación, ese hilo no es sólo un hilo: a ese hilo le otorgamos el estatus de símbolo, y a través de ello se transforma literalmente en la relación, con lo que al cortarlo, cortamos la relación. Cuando utilizamos una efigie, muñeco o representación de alguien en un contexto ritual, eso ya no es una efigie: eso ES la persona, y lo que le suceda o hagamos, que también es símbolo, es lo que le sucederá a la persona.
Es esencial que comprendamos esto porque somos nosotros los que tomamos un elemento aparentemente común y desvelamos su naturaleza simbólica al identificarlo como símbolo de aquello a lo que queremos acceder. Si no entendemos y abrimos la puerta del símbolo, entrando en un estado interno en que seamos capaces de sentir y creer sinceramente que lo que tenemos entre manos es aquello que el elemento simboliza, no tendremos conexión con los hilos del destino que queremos mover con nuestros actos. De poco más que de generarnos emoción y energía interna nos estará sirviendo la acción, que evidentemente, como hemos visto, ya es algo, pero de poco nos valdrá esa energía si no la estamos dirigiendo a ninguna parte con nuestra acción. Esto es algo en lo que ha profundizado mucho la Magia del Caos, que en su caso habla de que para hacer magia debemos entrar en un estado de gnosis en el que seamos prácticamente un Dios, la “divinidad” del microcosmos que estamos creando con nuestras acciones, entendiendo que ese microcosmos es símbolo del macrocosmos que es nuestra realidad.
Además, conforme avance el hechizo, si estamos en este contexto ritual de liminalidad cabalgando el símbolo, en este estado de gnosis, obtendremos también información muy interesante del porvenir, resultado o contratiempos de nuestra acción mágica cuando sucedan cosas inesperadas, como que la cera de la vela forme alguna forma, algo se caiga, etc.
Esto es todo por hoy, así que espero que os haya gustado esta pequeña aportación. En el volumen II hablaremos posiblemente del estado alterado de consciencia, la energía y los aliados. Ya me haréis saber si tenéis dudas, se os ha ocurrido alguna aportación o alguna idea para vuestra práctica :)
¡Un abrazo!