DESVELANDO SECRETOS: Primeros encuentros - Lucas POV
Added 2024-10-13 13:05:01 +0000 UTC
Cinco enfermeras, tres zombies, siete momias… y había perdido la cuenta de la cantidad de vampiresas que había visto en tan sólo una hora. Cualquier fiesta temática era un buen reclamo para el club, pero la noche del 31 de octubre era especial, y nadie quería perderse la fiesta de Halloween del NeonGreen. Y eso significaba… trabajar como un loco hasta altas horas de la madrugada.
Lucas estaba acostumbrado al caos de las noches de fiesta, pero verse rodeado de tanto disfraz y maquillaje “sangriento” acababa por saturarle un poco la cabeza. Por suerte, este año no le habían obligado a disfrazarse de policía de autoridad cuestionable. Por el contrario, había podido ser él quien había escogido su propio disfraz, así que ahí estaba, sirviendo copas vestido de pirata desaliñado y seductor. En cuanto se descuide mi jefe, me quito el sombrero…
Estaba a punto de lanzarle una bayeta mojada a un hombre lobo con las garras demasiado largas, cuando de pronto algo llamó su atención. De entre toda la gente que bailaba apretujada, comenzó a abrirse paso una chica que captó por completo su atención. Vaya… ¿Quién eres tú? Vestía unos simples vaqueros y un jersey, y sin poder controlarlo una sonrisa pícara apareció en su rostro. Era la primera vez que la veía por allí, y tenía muchas ganas de saber más de ella. Se está acercando... Ponte recto, saca músculo…
- ¿Tienes algo personal en contra de los disfraces? ¿O vas disfrazada de “Chica misteriosa”?
- ¿Cómo dices?
¿No me ha oído? Con tanto ruido… O igual no le ha hecho gracia mi broma. La música estaba muy alta y a esa distancia era difícil mantener una conversación en condiciones, y eso le daba la excusa perfecta para acercarse más a la chica. Menos mal que me he quitado el sombrero cutre antes de que me viese…
- Lo decía porque eres la única de aquí que no va disfrazada de nada – apuntó, viéndose obligado a explicar su broma, intentando no parecer algo “cortito”.
- Ah, nadie me avisó de que era obligatorio venir disfrazada…
Genial, ahora va a pensar que la estoy acusando de no ir vestida como toca… A ver, pensemos, pensemos. Se le daba bien eso de hablar con la gente y con las chicas en particular. Había hablado con tantas, que había perdido la cuenta, así que no tendría problemas para mantener una conversación decente con ella.
- Tranquila, puedes ir disfrazada de… ¿qué estudias?
- Derecho – respondió ella alzando una ceja y apoyando las manos en la barra.
- ¡Entonces vas disfrazada de estudiante de derecho! ¿Ves? Solucionado – rio de forma despreocupada, sacudiéndose las manos con unas cuantas palmadas, consiguiendo que la chica sonriera por primera vez-. Así que estoy frente a una futura abogada…
- Pues eso espero – dijo ella entre risas.
- Pero… ¿eres de las que defienden a los buenos, o a los malos?
Igual era la típica pregunta que siempre se le hacía a los abogados, pero esperaba que ella pillase el tono pícaro que él acababa de usar. Nunca había ligado con una abogada y no tenía frases específicas para su profesión, pero estaba decidido a conseguir su numero. En cuanto llegue a casa tengo que buscar información sobre Derecho en Foogle...
- Eso ya lo veremos – respondió ella, rascándose la barbilla de forma pensativa, siguiéndole la broma.
- Yo estudio Ciencias del Deporte – comentó, y aprovechó que secaba un vaso, para sacar a la luz algo más de músculo-. Si en algún momento necesitas un entrenador personal o...
- ¡Lucas! Menudo follón tenéis aquí montado…
Una cara conocida asomó por detrás de la chica, haciendo que Lucas diese un paso hacia atrás algo sobresaltado. Se trataba de Marc, el cual lo miraba con una sonrisa de oreja a oreja y un extraño brillo en los ojos. Tío… ¿Tienes que aparecer justo ahora? Podría haberle pedido que les diese un momento a solas pero, al fin y al cabo, Marc era su mejor amigo y sabía que todas las visitas que hacía al Neón era para pasar algo de tiempo con él.
- ¿Ya os habéis presentado? - preguntó Marc sin dejar de sonreír, alternando la mirada entre la chica y Lucas.
- ¿Presentarnos? Espera, ¿os conocéis? - Pero… ¿vienen juntos?
- Sí, de la facultad – respondió ella, chocando ligeramente su hombro con el de Marc.
- Digamos que mi forma de presentarme fue lanzarle un café por encima… - bromeó Marc, y la forma en la que rió y la miró, hizo que Lucas entendiese a la perfección qué estaba pasando allí.
Está coladito por ella. Conocía a Marc desde hacía mucho tiempo, y no necesitaba más de un par de segundos para reconocer cómo se comportaba su amigo cuando estaba frente a una chica que le atraía. Y por el modo en el que le brillaban los ojos… todo apuntaba a que le gustaba mucho. Pues parece ser que mi partida se acaba aquí. Para Lucas, la amistad estaba por encima de cualquier cosa, y uno de sus muchos lemas era “las chicas de tus amigos, son como tus hermanas”.
- Me llamo ______, por cierto – se presentó ella, poniendo su mano frente a él con determinación.
- Encantado, yo soy Lucas – apretó su mano y le sonrió. Contundente y con decisión. Me gusta-. Soy el amigo más sexy e interesante de éste. Que no te cuente mentiras…
- Bueno, pues ya te has presentado tú mismo… - dijo Marc entre risas-. Éste es el sitio que te comenté el otro día.
- No me lo imaginaba así, tan moderno – respondió ella, mirando a su alrededor con curiosidad.
- ¿Es que pensabas que sería un bar de abuelos? ¿Es una forma indirecta de llamarme abuelo?
- ¡No!
Ambos comenzaron a reír, y después continuaron su conversación con una serie de bromas internas que Lucas no terminaba de pillar. Y ahí seguía, plantado frente a ellos con el mismo vaso de antes en la mano derecha y el trapo en la izquierda. ¿Pero qué hago aquí tieso mirándolos como si esto fuese una obra de teatro? Estaba claro que había “algo” entre ellos, o al menos había muchas posibilidades de que lo hubiese en un futuro, así que era hora de retirarse. Sabía cuándo debía atacar, pero también cuándo debía echarse a un lado.
- Me vais a perdonar… pero aquí este pirata tiene que seguir trabajando – dijo, con la mejor de las sonrisas e intentando que no sonase forzado-. Vosotros seguid pasándolo bien.
- Siéntate luego con nosotros, si te dejan. Estaremos aquí un buen rato – respondió Marc, sonando completamente sincero.
- Claro. Ha sido un placer, futura abogada – se despidió, guiñándole un ojo.
- Igualmente, Lucas – contestó ella riendo alegremente.
Pues nada. Pintaba bien la cosa, pero… cuando no se puede, no se puede. Lo mejor que podía hacer en esos momentos era coger esa atracción que había sentido, encerrarla en un lugar bien escondido de su mente de donde no volvería a sacarla, y desear que las cosas le fuesen bien a su mejor amigo. Hora de volver al trabajo…